EL OLVIDO DEL PROYECTO POPULISTA

Por Jorge Alemán   ***

El título aquí propuesto implica de entrada que el populismo no tiene nada que ver con lo que el régimen dominante de circulación del término pretendió imponer. El populismo no responde a ninguno de los mantras que la derecha y algunos “progres” usaron de un modo perverso apelando a lo ”institucional” y lo “republicano”.

Por el contrario, la hipótesis populista fue precisamente el intento de ampliar los horizontes de las instituciones democráticas y republicanas cuando las mismas estaban siendo capturadas por los dispositivos neoliberales. En primer lugar el Populismo fue una lógica minuciosamente construida para darle una forma política al movimiento nacional y popular.

Laclau y Mouffe fueron sus pioneros, quienes a diferencia de otros intelectuales europeos, que habían tomado al mayo del 68 como referencia ejemplar, no dejaron de pensar en el peronismo y sus enormes posibilidades de realizar un proyecto político nuevo .

Entre las condiciones del populismo se encontraban:

1. La construcción de una lógica hegemónica,
es decir, intentar con los actores del movimiento nacional y popular, pero no solo con ellos, constituir una cadena de equivalencias donde sus identidades de origen fueran mutando hasta obtener un espacio abierto donde las heterogeneidades ideológicas también se modificaran. En suma, no puede haber populismo sin la construcción de una mayoría que se llama Pueblo y qué nunca está dado desde el principio como un “a priori”.

2.
Dado que esta cadena está abierta y alberga muchas diferencias, su estabilidad depende de dos funciones que posibilitan que la cadena de la mayoría no se disperse. Por un lado el liderazgo y, por otro, el antagonismo. Estas dos funciones operan como puntos de anclaje para que la cadena de equivalencias prosiga su camino sin perder su operatividad.

3. El término clave es el de Articulación.
Se deben vincular heterogeneidades de distintos signos: trabajadores, el LGTBI+, el feminismo, etc. Todo ello, con el propósito de radicalizar la democracia y ampliar el juego entre la comunidad, las instituciones y el Estado de Derecho.

El proyecto Populista tenia un principio que a medida que pasó el tiempo parece haberse vuelto insostenible. ¿Se tratará de una derrota cultural?, hasta el punto de que la palabra populismo quedó confinada a los medios académicos.

Sin embargo, sería interesante volver a sus postulados iniciales: no depender en principio de los factores económicos y de los poderes que condicionan a la política, y establecer la articulación hegemónica como la cuestión principal. La condición primera del populismo, y nunca hubo populismo de derechas, reside en la apuesta en construir un pueblo que pueda organizarse contra el poder neoliberal.

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