Enfoques cooperativos; Hoy: La partidocracia ¿Es un obstáculo al progreso social?

Por José Yorg, el cooperario. 

“Vengo a convocar a la unidad de toda la Argentina en pos de la construcción de un nuevo contrato social fraterno y solidario”. Alberto Fernández

“Sin pan no hay presente ni futuro, la vida solo se padece; sin pan no hay democracia  y libertad”. Alberto Fernández 

«Sin Justicia realmente independiente, no hay democracia». Alberto Fernández

 

Este artículo no pretende ser original ni inédito en su reflexión sobre un asunto muy extendido en el mundo, puesto que muchas opiniones se alzan y abordan sobre esta temática. Cuando los gobiernos se desvirtúan y son obstáculos al desarrollo de los pueblos.

Pensamos que tal vez sea  necesario abrir un tiempo de debate en la sociedad sobre qué clase de democracia aspiramos, dado que no se resuelven los básicos problemas del pueblo, y que ello se traduce en un deterioro de su existencia cotidiana, y de tal modo, cotejamos con aquel memorable discurso de Alfonsín, aludiendo que  “con la democracia se come, se educa y se cura”, nos preguntamos ¿Tienen sentido hoy  esta afirmación?”

Se hace cada vez más evidente que la crisis del sistema político en general es en realidad el reflejo de la crisis de los partidos políticos al punto que la democracia está devaluada y emerge la figura del sistema electoral partidocrático que arrastra tras de sí el deterioro y descredito del poder ejecutivo, del Congreso y ni hablar del poder Judicial.

Así las cosas, las fogatas a los edificios políticos-institucionales vuelven una y otras vez como recientemente sucedió en Guatemala. Recordemos las fogatas de Santiago del Estero (Argentina) en el mes de diciembre del año de 1993.

“El Santiagazo” como se lo denominó, implicó, sin dudas, el más significativo estallido social en razón a su virulencia y especificidad: se atacó a la casa de gobierno, la legislat

ura y los tribunales, símbolos de la división de poderes de la República. Una República que en los hechos reales y concretos ya no lo era, al menos para los desposeídos.

También  los hastiados populares, que implicó la ira de los pueblos, convirtió el caso santiagueño en paradigmático, pues atacaron las lujosas viviendas de los caracterizados políticos corruptos: Enfoques cooperativos; Hoy: La ira de los pueblos: el caso santiagueño

De allí nuestra pregunta: La partidocracia, ¿Qué implica en los hechos reales? Pues pareciera  la absoluta centralidad del accionar de los partidos políticos, postergando todo otro asunto relativo al interés social ¿Es un obstáculo al progreso social? ¿Por qué? Porque tal como están las cosas, con el verso de la eterna crisis económica, del bajo presupuesto oficial, frenan las ansias de mejoramiento humano, de vivir cada día mejor, de desarrollar los talentos, de ser mejor profesional, mejor maestro, mejor profesor, mejor albañil, aportar iniciativas sociales, en fin, desarrollarse en comunidades aptas para la relación armónica.

Qué dudas cabe que la pandemia es producto del neoliberalismo, al igual que el dengue y otras patologías psíquicas emergentes como la depresión, la abulia, la corrupción, la delincuencia y alcoholismo juvenil y la agresión entre pobres.

La aspiración del pueblo al rescatarle a la dictadura cívico-militar la democracia fue la posibilidad del cambio hacia una sociedad  mejor, más fructífera, mayor nivel de vida y sobre todo hacia una democracia participativa que hasta ahora no llegó. ¿Se debe ir  por ella?

¡Miremos al cooperativismo!

Frente a este desolador panorama se levantan hoy como ayer en todo el mundo, esa otra forma distinta de pensar y producir que tuviera como escenario la revolución industrial inglesa y que inspiraran a los Probos pioneros de Rochdale en el año de 1844 a fundar una organización cooperativa cuya aspiración fundacional fuera el de transformar las estructuras socio-económicas del mundo.

¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!           

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