CORONAVIRUS EN ARGENTINA: LA FURIA SANTA vs CRITERIOS RACIONALES

 
 

Por Mario Wainfeld   ***

 El gobernador radical de Mendoza, Rodolfo Suárez, analiza volver a fase 1. Le preocupan los aumentos de contagios, el número de muertos. Entre tanto, restringe actividades. Por ejemplo, suspende las celebraciones religiosas presenciales.
 
 

El pastor evangélico Héctor Hugo Bonarrico propala un comunicado furibundo. “Las medidas tomadas nos parecen, arbitrarias, desacertadas, discriminatorias, persecutivas (sic), amenazantes e intimidante, hacia la fe en conjunto». El sacerdote también se permite el neologismo “apalear” en reemplazo de “paliar”. La furia santa, tal vez, lo enceguece. Bonarrico ocupa una banca en el Senado provincial y aunque ingresó por otro partido, apoya en general a Suárez. Pero la movida lo radicaliza.

En un tono menos apocalíptico, el arzobispo católico Marcelo Daniel Colombo emite quejas similares.

* En Salta el gobernador peronista Gustavo Sáenz informa que se transmitirá por redes sociales el culto del Milagro sustituyendo a la peregrinación masiva, máxima expresión de religiosidad popular de la provincia. Este lunes, para redondear, ordenó cerrar la Catedral salteña. Todo lugar de reunión es peligroso.

* Sáenz y Suárez mantienen contacto cotidiano con el presidente Alberto Fernández. Le van anunciando qué resuelven, reciben aprobación. Sáenz solicitó y consiguió semanas atrás el envío de gendarmes a su territorio para controlar, dentro de lo posible, el ingreso de inmigrantes bolivianos por la frontera seca creada por la sequía del río Bermejo.

Cuentan desde Olivos que los diálogos entre quienes desempeñan funciones similares son cooperativos y hasta afectuosos. La solidaridad por división del trabajo, diría el compañero-correligionario sociólogo Emile Durkheim.

* El diputado mendocino Alfredo Cornejo forma parte de la bancada intratable de Juntos por el Cambio que asistió al Congreso en patota y que ya registra un contagiado de coronavirus, José Núñez. Cornejo milita en el mismo partido que el gobernador pero tiene otros objetivos políticos: combatir en todo terreno al Gobierno nacional. Desestabilizarlo. Y ser candidato a senador en 2021. Las prioridades de Suárez son  diferentes, la gestión está primero.

* AF, chimentan en la Casa Rosada, sonsaca a Suárez sobre las diferencias con Cornejo. “No lo controla ni lo conduce”, concluyen. Fenómeno parecido concierne al gobernador radical de Corrientes Guillermo Valdés y el referente de su partido y predecesor Ricardo Colombí.

La división de roles atraviesa al espacio opositor.

* En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires parece menos notoria en estos días porque el jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta se empaca en ir contra la tendencia que prevalece en las provincias. Dispone aperturas a lo pavote, excita con un discurso desaprensivo la preexistente tendencia social al relajamiento y la insolidaridad. Tal vez ceda a las presiones de comerciantes o empresarios. Tal vez piense en su electorado. Tal vez se deje arrastrar por el expresidente Mauricio Macri, la exdiputada Elisa Carrió y la exministra Patricia Bullrich. Tal vez un combo de esas variables.

De todas maneras, HRL recapacita algo, cierra algunos locales que vulneraron todas las reglas. El ministro de Salud, Fernán Quirós, hace una pausa en su falaz optimismo sobre el mito de la curva amesetada: confiesa que la apertura adolescente de los locales gastronómicos no funciona a pedir de boca.

* El gobernador santafesino Omar Perotti transita la vía inversa a Larreta. Tal vez la que éste deba emprender si los indicadores se agravan. Santa Fe tiene un buen sistema sanitario, de los mejores del país, buen legado de las administraciones socialistas. Numerosas camas críticas, personal capacitado. De cualquier manera, toca un límite también extendido. Las camas se pueblan, el agotamiento de profesionales de la salud complica la contingencia.

El 6 de septiembre se comprobaron 615 contagios en la provincia. Casi la mitad, 290, en Rosario. Es el actual foco de irradiación. Las circunstancias cambian. Un diputado del distrito describe la variada movilidad del virus desde marzo. “Al principio, llegaba desde Ezeiza. Luego, desde otras provincias. Ahora el centro es el Gran Rosario”.

Perotti suspendió semanas atrás “reuniones sociales y afectivas”. En los cinco departamentos del Sur de la provincia, que incluyen Rosario, el comercio no esencial funciona con ventas telefónicas o por Internet. El gastronómico, con modalidad “take away”. Preserva las actividades esenciales, la industria, la construcción, incluso la privada solo si trabajan cinco personas como máximo.

El criterio es racional, intentando el equilibrio entre la actividad económica y la prevención sanitaria.

Perotti también le avisa a AF, escala uno en uno. No pide permiso, intercambia datos, experiencias y consejos. También con el jujeño Gerardo Morales.

* Las tratativas se mantienen aunque cada mandatario pulsa las características de su distrito. Un sentido común compartido los acerca, más allá de sus pertenencias partidarias.

Así funciona el sistema político real en la Argentina. Hablamos, si se admite una metáfora de profano, de su fisiología.

Dos criterios políticos y valorativos coexisten (sería impropio o hasta sarcástico decir conviven) en las calles y los territorios, en la sociedad civil, en surtidas dirigencias. Dos concepciones frente a un peligro común.

La lucha contra la peste carece de hoja de ruta. Quienes la emprenden ensayan, aciertan, se equivocan. Según pasa el tiempo, un acierto se metamorfosea en un error o se transforma en insuficiente.

Esta nota carece de remate. Este cronista no tiene dotes de profeta ni bola de cristal. Apenas subraya que está en juego la vida y la salud de millones de argentinos. Que día tras día se baten récords macabros. Y cierra, simbólicamente, con puntos suspensivos.

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