VLADIMIR DI FIORE PRIETO: “EL SOFTWARE LIBRE ES LA POSIBILIDAD DE HACER UN USO ESTRATÉGICO DE LA TECNOLOGÍA Y GENERAR VALOR AGREGADO”

Por Daniel Bello   ***

El aislamiento social y obligatorio que impulsó el gobierno como primera medida fuerte para evitar la propagación del virus en nuestro país no sólo mostró resultados favorables en comparación con otros países del mundo y de la región, sino que también generó en la sociedad un cambio en las formas de relacionarse.

Uno de los cambios fue la implementación de Zoom para poder realizar desde clases virtuales hasta conferencias de prensa.
Sin embargo, la aplicación no sólo mostró bugs que permitieron el ingreso de personas ajenas a los eventos realizados, sino que también la aplicación realizó una recopilación de datos para el administrador de la cuenta y, a su vez, también para la empresa.
Esos datos son entregados sin mediar aviso o pedido de permiso.

La app recopila y monitorea nuestro comportamiento durante la actividad y, además, en caso de estar corriendo otra función en segundo plano, también se quedará con esa información sobre gustos y comportamientos.

Como alternativa, se planteó el uso de Jitsi, una aplicación abierta, de mayor control y que encripta las comunicaciones.
Estas bondades hacen que el usuario pueda auditar qué sucede con esos datos e información recopilados. Incluso hacer su aporte a mejorarla.

Pero esta dictomía entre Zoom y Jitsi tiene una lectura que va más allá de la seguridad. Sobre esto, hablamos con Vladimir di Fiore Prieto, consultor en tecnologías libres y comunicador.

La situación del aislamiento generó una mayor utilización de programas para realizar videoconferencia o clases virtuales, por ejemplo. En cuanto al software libre, ¿esto generó una mayor utilización?

Si bien no hay una estadística clara que consultar, está claro que la utilización de herramientas digitales para llevar las tareas diarias de trabajo, comunicación, educación, esparcimiento y cuidado de los vínculos es elevada y va mutando con el correr de las semanas.

En el apartado Software Libre debemos considerar a todo el andamiaje no visible que sustenta a gran parte de lo que llamamos internet: Desde equipos de red a servidores, pasando por parte del código que usan nuestros dispositivos para conectarnos, a eso le sumaremos plataformas de educación a distancia, de teleconferencia, de chat, de gestión de proyectos y trabajo colaborativo… Entonces, sí, estamos en niveles de uso más intensivo. Esto no quiere decir que mayoritario, ya que mucho del uso se da en capas de soporte tecnológico que son transparentes para les usuaries y, por tanto, no cuenta como elección.

Los problemas que surgieron al usar zoom muestran, entre otras cosas, un problema de alfabetización digital. ¿Que posibilidades aparecen ante este desafío?

Creo que la utilización mayoritaria de Zoom se debe más a la falta de difusión de alternativas y a tener sociedades que cada vez son más consumidoras de productos “fáciles” que a un tema de alfabetización digital.

Entiendo que el desafío es desde la construcción de nuevas subjetividades, desde otro encare educativo cultural de base más centrado en la creación y la apropiación colectiva, sino es poco viable revertir esta tendencia a solo consumir aplicaciones sin tener registro de qué data damos en forma de pago.
 

Punto adicional es discutir que es brecha digital, muchas veces nos ponen a discutir una supuesta brecha en base a necesidades no reales de nuestra población.

¿Cómo se planta el software libre ante este escenario?

En los llamados países emergentes, el Software Libre es la única vía real de salida, es la posibilidad de contar con los mismos recursos que las grandes potencias, de hacer un uso estratégico de la tecnología y generar valor agregado. Resulta inviable poder salir de una situación de industria arrasada durante largos periodos al I+D local sin pararse en el conocimiento compartido de todo el ecosistema del Software y Conocimiento libre.

En los medios comunitarios se suele plantear como un tema a resolver la creación de una masa crítica conformada por sujetos con pensamiento crítico que no los haga meros consumidores de contenidos hegemónicos. ¿Hay similitudes a este planteo cuando hablamos de software libre?

Es la base, si no salimos del esquema consumidorxs en plan “consume hasta morir” no tendremos cambio alguno en las dinámicas de uso de tecnologías. El desafío es poder pasar a una generación de prosumidores, que intervengan las herramientas. Debemos salir de la lógica del uso de apps en tanto auto mágicas y centrarnos más en tener control sobre nuestros datos, cada vez es más frecuente el relegar cuotas de privacidad en pos de “comodidad” digital.

Uno de los problemas con los que suelen chocarse los medios comunitarios y populares es con las pocas políticas públicas que existen para el sector, las cuales retrocedieron aún más bajo el macrismo. ¿Esta situación se vivió de manera similar en el campo del desarrollo del software libre?

Bueno, los últimos cuatro años han sido un desastre para todos los sectores del país a excepción de capitales concentrados y fugadores económicos. Cierto es que parte de las pymes y coops del sector pudieron sobrevivir gracias a sostener contratos de trabajo con el exterior. Pero esto no hace más que debilitar el, ya de por sí, complicado ecosistema local de tecnología, con una distancia salvaje entre lo que significa trabajar para las empresas y el desarrollo local contra lo que representa exportar materia gris a otros países.
Si bien nuestro país había comenzado a mostrar una recuperación alentadora en febrero, ahora resulta imposible sacar proyecciones sobre cómo se moverá la economía post pandemia.

 
Hoy, es claro que la tecnología libre tiene una gran posibilidad de dar soluciones y, de hecho, en no pocos lugares estamos viendo como surgen proyectos de hardware libre.

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