¿DISOLUCIÓN DE LAS FUERZAS ARMADAS, O FUERZAS ARMADAS EN ESTADO DE DISOLUCIÓN?

por Carlos Andrés Ortiz   ***

Entre la maraña de informaciones de distintos tipos, muchas de ellas versiones amañadas dudosamente verificables de algunos de los muchos medios digitales y convencionales existentes, ampliadas con el accionar de múltiples trols (generadores de noticias y versiones falsas, en medios electrónicos), circuló con relativa poca difusión un supuesto proyecto de disolución de las FFAA argentinas, por pretextadas economías presupuestarias; para cuya concreción se estudiaría el modelo de Costa Rica, pequeño país centroamericano que hace algunos años solo cuenta con fuerzas de seguridad.

De hecho, no existen paralelismos bien fundamentados que puedan pergeñarse, entre la hermana pero muy pequeña nación de Costa Rica, con nuestro país, de dimensiones continentales y con amplias jurisdicciones marítimas y las fundamentadas pretensiones sobre la extensión del Continente Blanco que llamamos Antártida Argentina; además de los tres irredentos archipiélagos en el Atlántico Sur.
Ningún análisis geopolítico bien fundamentado, puede estar a favor de la supuesta iniciativa de disolución de las FFAA Argentinas. Tal cosa sería otro paso más para empujarnos a la disolución nacional, objetivo claramente perseguido por el establishment (poder establecido) transnacional de la globalización ultra neoliberal; lo cual comenzó a advertirse en el nefasto “proceso” cívico militar (que nos subordinó al neoliberalismo y comenzó la destrucción socio económica, siguiendo los lineamientos sutilmente pergeñados por Harry S. Ferns); luego pudo ya evidenciarse con cierta sutileza, en las acciones y objetivos últimos de los desastrosos gobiernos noventistas, que padecimos en nuestro país, y que nos llevaron a la crisis terminal de 2001/2002; para recientemente expresarlo con desparpajo el destructivo neoliberalismo macrista.
Ese último, de mínima pretendió llevarnos a la perimida e inviable Argentina semi feudal del mitrismo (siglo XIX), bajo los auspicios de la oligarquía, su núcleo duro de la Sociedad Rural y sus tentáculos en varias organizaciones empresarias, como la anti industrialista UIA (Unión Industrial Argentina, promotora del neoliberalismo, o sea del industricidio, ¡vaya paradoja!); pero el objetivo de máxima del macrismo fue y sigue siendo la disolución nacional, como lo expresaron los secesionistas de la “Argentina del Centro”, entre otras acciones claramente antinacionales.
Si bien es conocido que tanto los neoliberales agazapados como tecnócratas u otros ropajes engañosos, como los “progres” de “izquierdas” tan antinacionales como los neoliberales, son muy hábiles para introducirse en gobiernos de orientación nacional, y por lo tanto esa peregrina iniciativa de disolución de las FFAA podría haber sido impulsada por cualquiera de esos agentes de la antipatria travestidos de pseudo peronistas; como sea resulta muy poco creíble, prácticamente impensable, que el peronismo  sea el impulsor de semejante medida, no solo reñida totalmente con toda mentalidad nacional, sino atentatoria contra el Ejército Argentino, institución en la que se formó el mentor de dicha doctrina, a la vez el mayor estadista argentino del siglo XX.

Siendo muy poco creíble el supuesto proyecto “oficial” de disolver las Fuerzas Armadas, queda en cambio muy en claro que desde hace décadas, las FFAA están en un progresivo y autoasumido estado de disolución en curso, pergeñado desde adentro y desde afuera de las propias instituciones armadas, sin que muchos de sus integrantes parecieran tomar conciencia de ello.
Ese proceso de disolución paulatina no es casual, siendo en cambio causal del mismo la pérdida del Pensamiento Nacional en esas instituciones, reemplazado brutalmente por una total subordinación al pensamiento liberal –apátrida por definición-, y desde el siniestro proceso en adelante, por la adhesión total al neoliberalismo, que es la herramienta funcional más poderosa al servicio de la globalización salvaje.
Cabe recordar que la globalización busca la disolución de los Estados Nacionales, en particular los excluidos del núcleo duro del poder de las Potencias Atlantistas; y el estado de indefensión total es un prerrequisito para destruir Estados. O sea, la disolución de las FFAA, puesta en marcha en 1955 y acentuada varias veces, principalmente desde 1976, es funcional a ese perverso accionar geopolítico disolvente de Argentina.
Prácticamente desde la Ley Riccheri, que modernizó las FFAA a principios del siglo XX, estuvieron en pugna dos vertientes opuestas del pensamiento político en dichas fuerzas: el liberalismo a ultranza y el Sector Nacional, siempre con confusos o tibios en posiciones no muy claras entre ambas vertientes opuestas.

Desde “la fusiladora” (1955) en adelante, se inculcaron a fuego consignas de claro corte antinacional, como la exaltación del mitrismo y su proceso de organización nacional (a la medida de los intereses británicos), enseñándose una amañada historia argentina falseada, que entre otras aberraciones, exalta como “el modelo a seguir” el del Centenario, con una economía primaria de falsa “grandeza”, carente de proyecciones estratégicas con sentido de real grandeza nacional (opuesta al desarrollo industrial y tecnológico, y con una estructura social semi feudal de riqueza concentrada en pocas manos).

Por eso no fueron de sorprender las imposiciones de esas nefastas ideas a sangre y fuego, como los fusilamientos de 1956 y los incontables actos ferozmente represivos, incluyendo la vergonzosa proscripción política del peronismo, practicada en nombre de “la libertad” (hipocresía total), y el desprecio visceral al pueblo, con fuertes componentes de racismo y clasismo explícito.
A todas esas lacras conceptuales, se le agregó la acentuación del espíritu de casta “superior”, que afectó muy profundamente sobre todo a las mentes más primitivas y menos evolucionadas, preparando el terreno para la división del tejido social nacional, a la vez que al perder el sentido de los Valores Nacionales, dejó el campo preparado para acondicionar mentes confusas, dispuestas años después a operar  como tropas de ocupación en el propio territorio…al servicio de dictados foráneos, como lamentablemente sucedió en el nefasto “proceso”.
La violencia institucionalizada desde “la fusiladora”, generó reacciones del mismo tenor, las cuales lamentablemente en buena parte fueron cooptada por doctrinas tan apátridas como el liberalismo, como lo son el marxismo, el trotskismo y similares. La violencia in crescendo de ambas partes, fue generando el caldo de cultivo para un virtual estado de guerra civil, que era lo preconizado por el británico/canadiense Ferns, para destruir los grandes avances logrados por Argentina.

La ignorancia prácticamente total en temas básicos, como Geopolítica, Economía, Historia Argentina e Historia Mundial, inculcada con agregados de fuertes dosis de espíritu de casta, aplicado todo con inusitada violencia desde 1955, crearon las condiciones básicas para instigar e imponer medidas que terminarían siendo lesivas no solo a La Patria, sino a las mismas FFAA en las que se impartieron, incluyendo el claro desprestigio que generaron.

El fuerte desprecio a todo lo Nacional y Popular, sumado a la negativa visión anti industrial y anti desarrollo tecnológico, que se pasó a inculcar como “verdades irrefutables” en los institutos de formación militar (dicho esto según diversos testimonios, así como analizando las distorsiones conceptuales que han afectado incluso a uniformados que son buenas personas y pretenden ser sinceros patriotas, pero que están inmersos en serias confusiones a veces muy profundas), generaron una sumatoria de hechos que resultaron nocivos al país y a las FFAA.
Habiendo sido décadas ha, las FFAA activas promotoras del desarrollo industrial de alta tecnología, por medio de Fabricaciones Militares y otros entes militares similares, las últimas acciones concretas en la misma línea de desarrollo industrial y tecnológico parece encontrarse en los años ’60, cuando se concretaron notables logros tecnológicos de la industria bélica nacional, como el TAM (Tanque Argentino Mediano); el eficiente avión de combate Pucará, de buena actuación en Malvinas; el cañón de 155 mm., del cual solo se llevaron dos a Malvinas (y buena falta que hicieron más); las masivas producciones de fusiles FAL; así como algunas acciones para producir localmente camiones de tracción múltiple y vehículos livianos especiales. A la vez se reimpulsaba el desarrollo tecnológico nuclear.

Parecería que detrás de varias de esas acciones con claros perfiles estratégicos, estaba la mente preclara y el férreo concepto de patriotismo del General Juan Enrique Guglialmelli; ante cuyo temprano deceso a comienzos de los ’80, el gran historiador José María Rosa publicó “ha muerto el último general de la patria, ahora solo quedan generales de empresa”, despreciando claramente al accionar de aquellos para los que el escalafón más alto de los grados militares, era formar parte del directorio de alguna gran empresa, utilizando los contactos del ya decadente poder militar, corroído por dentro por la antipatria.

Quedaban algunos cuadros militares dotados de Mentalidad Nacional a comienzos de los ’70, pero el establishment se encargó de neutralizarlos, promoviendo a los ultra liberales.

Desatado el infame “proceso”, las FFAA pasaron a cumplir el nada decoroso papel de custodios pretorianos de los oligarcas y de los personeros del establishment financiero transnacional, para que perpetraran sin oposiciones las brutales tareas de endeudamiento descomunal (como financiamiento de la timba financiera, principalmente), y de industricidio masivo, implementando una genocida apertura económica.
Con necedad se escuchaba decir a algunos uniformados “ahora hay esperanzas”…mientras se destruían décadas de trabajoso desarrollo. Ni por asomo eran conscientes que en realidad estaban transformando la arenga usual en las paradas militares, pasando a ser realmente “¡subordinación y valor; para vender a la Patria!”.

La ignorancia en grado extremo, con elevadas dosis de soberbia, en un marco de cerrazón mental acentuado, llevaron a las conducciones cívico – militares de esos tristísimos años, a cometer errores estratégicos garrafales; de un grado aberrante, con pocos casos similares en la historia mundial.

Por poco nos llevan a una guerra contra Chile, siendo sabido que se sabe bien como comienzan, pero nunca se sabe como terminan esos conflictos.

Creyéndose estúpidamente “aliados” de EEUU, siendo que solo operaron como marionetas descartables, en operaciones sucias de Centroamérica y en el siniestro Plan Cóndor bajo supervisión de las potencias a las que nos subordinaron; y demostrando una ignorancia supina en materia internacional, planificaron improvisadamente la recuperación de Malvinas y Georgias, suponiendo contra toda lógica que Gran Bretaña no reaccionaría, y que EEUU seria neutral. ¡Eso demuestra ignorancia total en Historia y Geopolítica!
Peor aun, demostraron no prever necesarias alianzas con otras potencias mayores, para contrabalancear el poderío conjunto de ambas potencias anglosajonas; y con mentalidad de colonizados mentales en grado superlativo, prefirieron ser fieles “al sistema” antes que priorizar la defensa de La Patria, objetivo prioritario para lo cual todo está permitido.

En un enfrentamiento de muy asimétricas potencialidades, nos llevaron a una derrota segura, para la cual hasta el Papa obró, posiblemente para conjurar la amenaza de una bomba atómica a ser arrojada sobre Córdoba.

Neciamente nos pusieron en el rol de derrotados militarmente, con todo lo negativo que eso implica. No solo la pérdida de los objetivos estratégicos, las irreparables pérdidas humanas en muertos y mutilados físicos y mentales, sino también ingentes pérdidas de material militar, y los condicionamientos ulteriores que hasta hoy obran como impedimentos del imprescindible reequipamiento de nuestras hoy muy menguadas capacidades de defensa.

Un indudable patriota, como el Coronel Seineldín, más allá de su poca versación en los vericuetos de la política, anticipó el oscuro futuro que todo eso permitía avizorar para nuestro país.

Completando las incoherencias en grado superlativo, es público y notorio que los uniformados en bloque (tal vez más del 90 %, incluyendo a retirados y activos) apoyaron con fervor digno de mejor causa, al gobierno neoliberal de Macri, el mismo que entregó soberanía con total desparpajo, destruyó la economía y el tejido social nacional, cerró y desguazó regimientos e instalaciones de Fabricaciones Militares, y dio señales claras de desentenderse por completo de la Causa Malvinas, del Mar y la Antártida Argentina.
No entienden que el neoliberalismo es tan apátrida como el trotskismo y el marxismo, y ven como “subversivo” a todo lo que no comprenden.
En las propias bases antárticas, en las últimas elecciones, el 90 % de los votos (casi todos militares) fueron para el macrismo. ¡Apoyaron al que considera “un costo innecesario” a la soberanía argentina, a defender en Malvinas y Antártida!
¡Tanto es el odio que les instigaron en los institutos militares, reforzados por aceitadas cadenas de mensajitos que casi a diario reciben por vía electrónica, que no dudan en apoyar a un apátrida confeso, con tal de expresar el repudio irracional a todo lo Nacional y Popular, especialmente al peronismo, doctrina política esta última que con irracionalidad y malignidad, les inculcaron que es casi sinónimo del comunismo, lo cual por supuesto es una aberración conceptual mayúscula y nada inocente! Todo eso lleva a la disolución.
Necesitamos Fuerzas Armadas y de Seguridad, bien equipadas y adiestradas, pero dotadas de clara Mentalidad Nacional; no confusos liberales apátridas.

Carlos Andrés Ortiz Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

 

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