LA YERBA MATE EN EL CONGRESO: CRISIS DE SUPERPRODUCCIÓN O MITO EN LOS INICIOS DE LA ACTIVIDAD

Por Dr. Lisandro Rodríguez   ***

Desde la década de 1920 la vida agrícola yerbatera creció en forma significativa y la construcción social del espacio en Misiones en base al cultivo fue un hecho. En esta década aumentaron los precios mientras se impulsó una rápida expansión de la yerba mate nacional.

El desarrollo de la producción nacional devino en situaciones conflictivas, particularmente con Brasil, principal abastecedor de la Argentina desde el siglo XIX. Los productores brasileños tomaron medidas para proteger su exportación. En los albores de la década de 1930, la decisión de inundar de yerba el mercado argentino mediante una baja de los precios, provocó, junto a la producción nacional, una sobreoferta en el mercado local, catalogado como una “crisis por superproducción”.

El manejo de la bolsa de Curitiba representó un instrumento clave, siempre acompañado por los intereses de la Cámara de Comercio Argentino- Brasileña, que no demostró ser imparcial, sino un instrumento de los yerbateros paranaenses. Entre los argumentos que sostenían (para privilegiar la yerba de Brasil en detrimento de la yerba nacional) figuraban la “imposibilidad” de la producción misionera para cubrir toda la demanda nacional. Otro criterio para la importación destacaba “el gusto” del consumidor por un tipo específico de yerba. Se aludía de que la yerba paraguaya y brasileña eran las preferidas por los consumidores. La mencionada Cámara presentaba su parecer dejando entrever su posición: “creen sinceramente los cultivadores argentinos que pueden abastecer a todos los tipos o todas las calidades exigidas por el consumidor, sin auxilio de las clases extranjeras? Nos permitimos ponerlo en duda, y si lo negáramos rotundamente, estaríamos más cerca de la verdad”.[1]

El Estado argentino respondió con una rebaja en los aranceles aduaneros a la entrada de yerba mate brasileña. Además, favoreció a los yerbateros de Brasil y al mismo tiempo a los molineros de la Argentina, que se beneficiaron con los bajos costos de la yerba extranjera. Ante la situación de crisis, la producción argentina se vio obligada, como en otras oportunidades, a solicitar el amparo del Gobierno Nacional contra las maniobras, no siempre leales, de quienes se proclaman sus adversarios.

Existen antecedentes que demuestran que toda industria naciente -como por ejemplo el trigo- obtiene derechos protectores. Sin embargo, con respecto a la industria yerbatera argentina los derechos permanecieron sin cambio alguno por 24 años, de 1900 a 1924, durante los cuales “nadie se acordó de ellos”.[2] En este sentido, son muchos los intereses y posturas que intervenían en esta producción. El gobernador de Misiones Dr. Héctor Barreyro (1922- 1930) afirmaba que:

(…) las yerbas extranjeras pagan en la actualidad, en que precisamente existe una verdadera industria yerbatera nacional que defender, un derecho de aduana inferior al que han venido pagando durante los treinta años que han precedido a la implantación del cultivo de la yerba mate en el país. Los productores de las yerbas del Brasil, ante la perspectiva de que dentro de algunos años se verán desalojados del mercado consumidor argentino, han organizado el “dumping”, con el propósito de destruir nuestra industria”
.[3]

            A pesar de la situación planteada, algunas posturas como la del Ministro de Agricultura Antonio De Tomaso, aseguraban que la masiva entrada de yerba brasileña no constituía un dumping: Antes bien este desgraciado ensayo la colonización yerbatera y sus resultados ha perturbado las relaciones comerciales con el Brasil, que era comprador no desdeñable, porque no es desdeñable poder colocar 600.000 o 700.000 toneladas de trigo.[4]

Las discusiones se hicieron eco a nivel nacional y alcanzaron a las sesiones de la Cámara de Diputados de la Nación; donde el diputado demócrata progresista Lisandro de la Torre, refiriéndose a la cuestión de la industria yerbatera afirmó que:

(…) El Poder Ejecutivo ha modificado la ley 11281 (Ley de Aduanas) por sí y ante sí, y ha concedido por un decreto de 24 de marzo pasado, una rebaja de 30 por ciento en los derechos de importación de las yerbas brasileñas. Es indudable que el Poder Ejecutivo carece de facultades para proceder así, porque no se reúnen en este caso que señalo los requisitos del artículo 76 de la ley de aduana. El Poder Ejecutivo, para justificarse, dijo en los fundamentos de su decreto que la industria harinera argentina había recibido grandes facilidades en el Brasil para la importación de sus productos, y que la misma industria yerbatera argentina resultaría beneficiada con la rebaja, porque ella determinaría la no aplicación de un adicional del 25 por ciento en la exportación de yerba que rige en el Brasil
.[5]


Se interpreta que cualquier intento argentino por favorecer el mercado yerbatero nacional implicaba el deterioro de una de las principales actividades agrícolas del país.
Las medidas proteccionistas que el Estado nacional pudiera tomar, perjudicaría a comerciantes argentinos que, lejos de defender la producción nacional privilegiaban la importación desde el Brasil, pues eran dueños de importantes molinos en Rosario y Buenos Aires. En 1932, en la Cámara de Diputados de la Nación, el representante, Nicolás Repetto expuso:

Por el decreto del 14 de marzo de 1931 se limitó la importación de yerba a 60.000 toneladas y, con ese motivo se estableció, para esa importación, el sistema de cupos. Un mes después, es decir el 13 de abril del mismo año, el Poder Ejecutivo de Facto dictó un decreto sobre la yerba estableciendo tantos y tales requisitos para su introducción al país, que la importación quedó prácticamente anulada. Estos decretos del Poder Ejecutivo de facto al extremo una protección que ya había sido iniciada por el presidente Irigoyen con su decreto del 30 de agosto de 1930. De modo pues, que esta mala política proteccionista de la yerba fue dado por el presidente Irigoyen (…). El gobierno del Brasil, sorprendido dolorosamente por esos decretos, reacciono en una forma en tanto violenta, pero si se quiere justificada –o por lo menos disculpable- dictando a su vez un decreto, que tiene todas las características de una verdadera represalia. Prohibió el gobierno del Brasil por el espacio de dieciocho meses toda importación de trigo y de harina argentina a aquel país
.[6]

Se aprecia que existía una sobreoferta yerbatera por la importación del producto desde Brasil y Paraguay y que la superproducción, tal como aludían los productores, se debía a dicha situación más que a un desborde incontrolado de la producción misionera. Las medidas y sus modificaciones determinaron el enfrentamiento de dos posiciones opuestas en la historia argentina: una liberal-antiproteccionista y otra federal de carácter dirigista y nacional. Las políticas desarrolladas a partir de 1930 en relación con la construcción del Estado interventor, profundizan la concentración en el área pampeana en detrimento de las economías regionales.

Dr. Lisandro Rodríguez
, especial para MTH.

Imagen: Embarque de yerba en Eldorado. Fuente: Mercado Concentrador de la Yerba Mate, 1937

[1]             Cámara de comercio Argentino- Brasileña: El Problema de la yerba mate, Buenos Aires, Imprenta L Veggia,1928

[2]            
Coni, Emilio: “La yerba mate argentina y la fraternidad internacional” en Revista de Economía Argentina, N° 119, mayo de 1929

[3]            
Revista de Economía Argentina: La industria yerbatera argentina. Informe del Gobernador de Misiones. Buenos Aires. N° 117 marzo de 1928, pp. 223-224.

[4]              
Revista de Economía Argentina: La industria yerbatera argentina. Informe del Gobernador de Misiones,  Buenos Aires, N.º 117, 1928. El resaltado es nuestro

[5]          
  De La Torre, Lisandro: Política Agraria y Municipal, Tomo VI, Buenos Aires, Editorial Hemisferio, Segunda Edición. 1960

[6]          
  Cámara de Diputados de la Nación Argentina, Diarios de Sesiones, Buenos Aires, 1932, pp. 357. El resaltado es nuestro

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