Dic 05 2018

UN PAÍS DEPENDIENTE Y SIN FUTURO

por Horacio Rovelli   ***

Los españoles en plena época de la conquista llamaban a estas tierras “los espacios vacíos”. En el norte argentino se criaban animales y se obtenían alimentos para los trabajadores de las minas de Potosí y del Perú.

Es con la lucha de la independencia que se va “formateando” nuestro país, a la par que Gran Bretaña que estaba viviendo la primera revolución industrial, donde el telar mecánico reemplaza al telar manual y se incorpora el uso de la máquina a vapor para el transporte y la producción,  se plantea la subordinación de estas pampas como mero proveedor de alimentos y materias primas.

En efecto como afirma en su libro “La cuestión Rural” el Dr. Rubén Lamas: “Mucho tiempo antes, en épocas del Cabildo y la Revolución de mayo, las vacas se criaban solas y se las cazaba, ya que aún no había llegado el tiempo del alambrado. Así, bajo esa modalidad pre-capitalista, el Cabildo otorgaba los “permisos de vaquería”, que consistía en grupos de jinetes montados a caballo, que se aventuraban hacia el interior del territorio con la ayuda de baqueanos conocedores del terreno; de manera que se hacían travesías vadeando ríos y enfrentando las condiciones naturales del terreno. No hacían falta trabajadores formales ni especializados; y los gauchos que se hallaban dispersos en la campaña ocasionalmente ayudaban en esa función. Ese origen lejano dejó raíces profundas en lo económico y cultural

Lo describe idílicamente José Hernández en las primeras estrofas del “Martín Fierro” y con crudeza Jorge L. Borges cuando dice “Hijo de algún confín de la llanura, abierta elemental casi secreta, tiraba el lazo que sujeta, al firme toro de cerviz oscura”, pero ese hombre libre fue necesario conchabarlo como peón de campo en la primera unidad capitalista  en estas tierras, la estancia.

Cuando Juan Manuel de Rosas ya era un importante “hombre de campo” en 1815, gobierno del Director Supremo Ignacio Álvarez Thomas, por Decreto contra la Vagancia se sostuvo que: “Todo hombre de campo  que no acreditara ante el juez de paz local tener propiedades, será reputado sirviente y queda obligado a llevar papeleta de su patrón. Igual transitar el territorio sin permiso del mismo juez”.

Rosas había hecho la campaña del desierto como segundo de Martín Rodríguez, y el presidente Bernardino Rivadavia en 1824 lo nombró comandante de los ejércitos de campaña a fin de mantener pacificada la frontera con la población indígena de la región pampeana. Con el ascenso de Juan Manuel de Rosas –que gobernó desde 1829 a 1832 y de 1835 a 1852– el gobierno pasó a ser ejercido directamente por la clase social de los estancieros. La papeleta de conchabo se generalizó y el sistema sirvió a Rosas para afincar en una condición “feudal” a los “vagos” que poblaban las que serían sus estancias. Las 367.000 hectáreas de Rosas serían trabajadas por una peonada en condición legal servil, atada a la tierra por la papeleta de conchabo y el Juez de Paz.

El conflicto ente Rosas y los comerciantes porteños surge porque el primero y su grupo estanciero saladeril exportaban principalmente tasajo para el consumo de los esclavos, mientras que la burguesía mercantil necesitaba intermediar con las importaciones extranjeras convirtiéndose en un apéndice de esa industria.

Ese país agrario siempre subsistió, aún cuando el primer peronismo le dio la impronta de un país industrial que buscaba sustituir importaciones, pero se seguía dependiendo de los ingresos de las exportaciones del campo. Es cierto que paulatinamente en el final de ese período (1945- 1974) se había avanzado mucho en la industrialización y en exportar productos MOI (Manufacturas de Origen Industrial).

En efecto, la Argentina en 1974 era el país más integrado de todo el continente americano, donde menos diferencia había entre la franja más rica de la población y la más pobre, gracias a una industria que sustituía importaciones y crecía mientras crecía el mercado interno, por lo que se beneficiaba con el aumento del número de trabajadores y su mejor paga.  Es más, el modelo ISI no solamente no estaba agotado, sino que en 1973-1974 a través de acuerdos comerciales internacionales, primero con la región y luego con Rusia y los países del este europeo, e incluso con Cuba, había logrado vender bienes industriales, con lo cual incrementaba y mejoraba la composición de las exportaciones.

Las políticas fiscales, monetarias y cambiarias eran expansivas y funcionales a esos objetivos, tenían como contra partida un proceso inflacionario porque la inversión siempre iba detrás del consumo, pero el crecimiento sostenido permitía incrementos salariales que compensaban en gran parte, los aumentos de los precios
.

Esa alianza de hecho entre los empresarios nacionales y los trabajadores, en que ambos crecían si crecía el mercado interno, se rompe con la dictadura militar que impuso un modelo de valorización financiera del capital que, destruyó el tejido industrial, al destruir la formación interna de cadenas de valor, atando a nuestras importaciones de imprescindibles insumos que no producimos o lo hacemos en forma insuficiente, con lo que la estructura económica Argentina presenta ciertos enclaves competitivos y modernos, en el marco de estructuras degradadas y empobrecidas, donde el capital concentrado solo invierte para mantener su posición y hasta donde lo limite su capacidad instalada.

Es más, las grandes empresas que han permanecido lo han hecho con y por la apropiación de un mercado cautivo, y han destruido y destruyen eslabones internos de producción, imponiendo sus condiciones en el mercado nacional y usándolo de base para sus ventas e inversiones en el exterior.

Si bien los gobiernos denostados como populistas han convivido con esa trama productiva y distributiva, las administraciones neo liberales como las de Menem y la Alianza, y ahora el gobierno de Cambiemos, son funcionales al capital financiero internacional y limitan vía tasas de interés y competencia desigual (durante el mayor tiempo posible atrasan el tipo de cambio, hasta que la presión revierte fuertemente la situación; más la reducción sistemática de aranceles) incluso, a los enclaves industriales que sobrevivieron con la práctica de mercados cautivos.

Cuando, durante un tiempo prolongado, esa combinación de altas tasas de interés y bajo tipo de cambio eclosiona, porque los capitales financieros temen no poder repetir el proceso de “carry trade” y comienza el período de crisis por fuga de capitales, como ha pasado tantas veces (en nuestro país en 1980-1981 y 1982; 1989; 1995; 2001-2002) y ahora, tras la salida impetuosa de capitales desde fines de abril de 2018.  Entonces el gobierno trata de revertir el cuadro con una violenta depreciación de nuestra moneda que le permite a los “fugadores” de capital y al capital extranjero, quedarse con las principales compañías por la mitad o menos del valor real de las mismas, por ende la crisis y fuga implican extranjerización del capital, esencialmente en los grandes resortes de un país, su producción energética, en las industrias de uso difundido (acero, aluminio, cemento, petroquímica, etc.) y en el comercio exterior (esencialmente granos y petróleo).

La propuesta del Gobierno de Cambiemos de que se debía volver a los mercados de capitales y aceptar su lógica de interés compuesto, es funcional a la lógica del capital financiero internacional, sin comprender la esencia de la producción y distribución de bienes y servicios finales que conforma el PIB (Producto Bruto Interno), más para un país como el nuestro que el destino de sus ventas en torno a las tres cuarta partes, es el mercado interno.

Esa misma lógica es la que hizo que los grandes bancos y fondos de inversión como el JP Morgan, Merrill Lynch, Stanley Morgan, Deutsche Bank, HSBC, entre otros, se fueran en masa desde el 25 de abril de 2018, por lo que el gobierno de Cambiemos acuerda con el FMI, y esto es posible porque el capital financiero internacional y los EEUU en particular pretenden que nuestro país sea para los mercados internacionales, un mero proveedor de materias primas y alimentos, con la menor industrialización posible, amén de saber que en la Argentina está garantizado el pago de la deuda porque se cancela en activos, como son las acciones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSeS[1], los yacimientos de Vaca Muerta (Con YPF, Tecpetrol del Grupo Techint  y la parte de los Bulgheroni en Pan American Energy incluidos), el litio, las reservas de agua potable, etc. etc.

Que nos queda:

Tarde se dio cuenta Luis Pagani, presidente de ARCOR SA, del verdadero trasfondo del gobierno de Cambiemos, convencido que el gobierno de Macri iba a durar dos períodos y que la apuesta de la “timba financiera” al carry trade iba a continuar hasta el final, con el atraso cambiario necesario parea que ganen la diferencia entre la depreciación de nuestra moneda y la tasa de interés, no tuvo mejor idea que endeudarse en dólares en sendas obligaciones negociables por más de U$S 500 millones, mientras que  su venta (galletitas, caramelos, dulces, chocolates) se caía sideralmente ante el menor poder adquisitivo de la población.  La combinación de la deuda en dólares y las menores ventas estallaron con la depreciación cambiaria de más del 100% de este año 2018 dejándolo expuesto a la convocatoria de acreedores.

No le fue mejor a su socio en la UIA (Unión Industrial Argentina), el grupo Techint de los Rocca,  ambos son los principales referentes de esa entidad, herido por las    fotocopias de un cuaderno de un chofer de un ex secretario de obras públicas, se vio obligado a comparecer ante el juez Bonadio y dar explicaciones que no puede creer ni un chico de nueve años. Está en la mira de la Justicia de los EEUU que le ha comunicado a través del ex juez y hoy embajador de ese país en la Argentina. Edward Prado, que se la ha quitado la visa para ingresar a ese suelo.  Ayer se daba el lujo de fijarle el precio del laminado de acero a Ford y a General Motors en la Argentina,  hoy fruto de su situación procesal  y del descenso del nivel de actividad,  debe implorar que le compren.

Sin industria no hay Nación decía Carlos Pellegrini, y vemos como la desindustrialización realizada por el gobierno de Cambiemos es a fin a que solo quede en pie el sector financiero y agropecuario, pero fomentando la concentración económica que se da por leyes del mercado y leyes nacionales.

En efecto, el Senado de la Nación modificó en la madrugada del 15 de noviembre de 2018, la Ley 23.966 de Bienes Personales, para eximir a las propiedades rurales que estén a nombre de personas físicas(los dueños de campo no pagan el Impuesto)[2], al modificar el Inciso “f” del Art. 21 (Estarán exentos del impuesto:) de la ley 23.966 de Bienes Personales por f: “Los inmuebles rurales cuyos titulares sean personas humanas y sucesiones indivisas, cualquiera sea su destino o afectación”.

Paralelamente, la Cámara de Diputados se apresta a aprobar la modificación a la Ley de Semillas,  pese a que por la ley vigente Nº 20.247 del 30/03/1973,  el productor es libre de comprar semillas, cosechar y volver a sembrar con sus propias simientes, sin tener que pagar regalías “extra” por el uso de la propiedad intelectual, sin embargo, la ingeniería genética hace que en la práctica, en los últimos años y en forma creciente, los grandes laboratorios como es la asociación de Bayer-Monsanto, solo venden la bolsa de semillas y el paquete tecnológico si cobran la patente. Esto es, los productores deben recurrir a  un sistema de información y verificación del uso de tecnología y variedades, denominado “bolsatech”, promovido en el país por los proveedores de semillas y que consolidan, por ejemplo, más del 70% de todos los almácigos de soja que se venden en el país, y hoy deben pagar el equivalente a 8 dólares por tonelada producida por el uso de las patentes de semillas. De esta forma, de facto, ya se les cobra a los productores lo que la ley actual los exime.

Lo que hace el Proyecto que va a tratar la Cámara de Diputados de la Nación el 21 de noviembre de 2018, es legalizar ese pago, pero incrementándolo, para el caso de la soja, a 14 dólares por toneladas producidas. Nuestro país obtiene en torno a las 40 millones de toneladas de ese cultivo por año, por ende el costo sería alrededor de 560 millones de dólares anuales, con dos salvedades

a) Se exceptúa aquellos productores que encuadren como microempresas en la Resolución 154/2018 de la Secretaría de Emprendedores y PyMEs del Ministerio de Producción y Trabajo, qué determina que empresas se encuadran dentro de la categoría PyME y son los productores con una facturación bruta inferior a 3,8 millones de pesos anuales (unos 8.000 dólares mensuales),es obvio que se trata de un pequeñísimo productor agrario, una economía familiar.

b) El Artículo 10 del Dictamen dice textualmente: “Incorpórese el inciso k) al artículo 87 “Deducciones Especiales de la Tercera Categoría” de la Ley del Impuesto a las Ganancias (Texto Ordenado por Decreto N° 649/1997 con las modificaciones posteriores), con el siguiente texto: k) Una vez y media (1.5) los importes abonados en concepto de adquisición de semilla fiscalizada.”

Quiere decir que los productores pueden deducir del pago del Impuesto a las Ganancias una vez y media lo que pagan por la patente de la semilla, esto es, solamente para la soja (y recordemos que es una ley general para todos los cultivos), van a deducir en pesos el equivalente a los 840 millones de dólares, que el Estado se priva de recaudar para que se le pueda pagar a los productores de semilla, que el principal en el país y en el mundo es la firma asociada de Bayer-Monsanto.

Si a eso le sumamos la concentración de la propiedad de la tierra que no pagan el impuesto a los Bienes Personales que es un tributo nacional, pero pagan miseria en el Impuesto Inmobiliario rural cuya recaudación anual total (de todas las provincias) solo representa el 0,2% del PIB, Y que siguiendo el libro de Rubén Lamas sabemos que solamente en la Provincia de Buenos Aires, 1.303 propietarios son dueños de 11.081.138 hectáreas (más del 65% de la tierra cultivable), entre ellos la familia Blanco Villegas que posee 25.000 hectáreas en Tandil.  En la Patagonia, donde dicen que el problema son los Mapuches, el grupo Benneton posee 900.000 hectáreas; Douglas Tompkins 400.000 has; Herman Warden Lay (de la papa fritas Way) 50.000 Has;  Mijndert Pon 25.000 Has; Joseph Lewis 20.000 Has incluido el Lago Escondido; Jacob Suchard 20.000 Has; George Soros 15.000 Has; Hubert Grosse11.000 Has;  Ted Turner, 10.000 has; etc.  En el norte argentino hay grandes propiedades de las sociedades de la familia Macri, de la familia Britos del Banco Macro, de los Blaquier, etc. etc.

Para finalmente vender a través de los grandes acopiadores y comercializadores de granos del mundo, que ellos se llaman así mismo ABCD por la siglas de sus cinco referentes: ADM, Bunge Cerval, Cargill, COFCO[3], y Louis Dreyfus

En síntesis:

Una Argentina endeudada de sobre manera, dependiente del FMI, con un gobierno que no hace absolutamente nada ante la desindustrialización y el cierre de establecimientos, más desocupación y marginalidad que provoca con tasas de interés confiscatorias del capital, tasas que permite y propicia para el enriquecimiento de unos pocos.  Que ve como la suba de los precios hace que se caiga el consumo interno. Que acepta la dolarización de las tarifas energéticas incluidos combustibles, sabiendo que atraviesa transversalmente toda la economía del país. Gobierno que solo garantiza el cobro de los intereses de la deuda y que se pueda comprar las divisas sin límite y fugarlas.

Ese gobierno muestra su incompetencia y su condición servil a cada paso que da y va a una segura derrota electoral, de allí que el capital financiero internacional, el Departamento de Estado de los EEUU y el mismo FMI, lo único que buscan es asegurar el reemplazo del gobierno de Cambiemos por otro que acepte y legitime la deuda y las irresponsabilidades del “macrismo”, sabiendo que la magnitud del daño y de la deuda no es fácil de levantar, como no es fácil volver a crear los puestos de trabajo perdidos, los saberes perdidos, las fábricas y talleres cerrados y la fuga de capitales por más de U$S 56.000 millones que el gobierno de cambiemos permitió desde que el 16 de diciembre de 2015 dijo que eliminaba el “cepo cambiario”

Se van y dejan una hipoteca que no tenemos porque los argentinos de a pie hacernos cargos,  debe desconocerse la usura, porque debemos aceptar la deuda  contraída con el FMI y otros acreedores que se empleo para que otros ricos la fuguen.

No es con el trabajo y la producción nacional que debemos hacernos cargos de esa deuda.  Lo mismo había sucedido cuando el gobierno radical sucedió a la dictadura,  su ministro de economía, Dr. Bernardo Grinspun, se opuso a su pago sin una investigación previa, esa vez ganaron los acreedores y después de un año de intensa lucha, lograron que Alfonsín le pidiera la renuncia y nombrara un hombre a fin al FMI y al os capitales internacionales, se aceptó toda la deuda y se cambió la misma por títulos nuevos firmado por las autoridades constitucionales legitimando toda la deuda.  Y así nos fue y así le fue a ese gobierno que tuvo que irse antes que terminara su mandato,  con híper devaluación e híper inflación, con saqueo de supermercados, y con la repulsa de la población.

Distinto fue el Gobierno de Néstor Kirchner, que en un marco de cesación de pago (default) suspendió todos los pagos, se tomó más de dos años en estudiar la deuda, la reestructuró con una fuerte quita, al a par que, con esa plata que no pagaba a los acreedores externos, aumentaba los salarios y las jubilaciones y pensiones por decreto y “desdolarizaba” las tarifas.

“El PBI se conforma de consumo, inversión y comercio exterior. En los noventa, se probó la teoría del derrame y no funcionó. Ahora lo armamos como se arman los buenos equipos de fútbol: de abajo para arriba. Tenemos que lograr que los cuarenta millones de argentinos sean consumidores plenos. El crecimiento del consumo demanda una mayor inversión. Estos dos ítems, consumo e inversión, impulsan las exportaciones: el consumo te da mayor escala de producción y la inversión, mayor eficiencia. Ambos bajan los costos y permiten competir a nivel internacional. Así crecen consumo, inversión y exportaciones y la economía vuela”. 
Néstor Kirchner

[1]Las acciones en el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSeS en noviembre de 2015, entre otras eran:

El 31,5% del capital accionario del Banco Macro (Jorge Britos y Flia. Carballos)

El 26,96% de la Citrícola San Miguel (Familia Miguens y Otero Monsegur)

El 26,81% de EDENOR (Pampa Energía)

El 26,63 de Gas Natural BAN; (Española)

El 26,03% de SIDERAR; (Techint)

El 24,99% de Telecom Argentina SA (Grupo Fintech-David Martínez y Clarín) primer jugador de cuádruple play en la Argentina, ya que podrá ofrecer TV por cable, internet, telefonía móvil y telefonía fija (Personal, Fintech y Cablevisión)

El 24,88% de Consultatio;(Eduardo Constantini)

El 23,23% de Pampa Energía (Jospeh Lewis. Marcelo Mindlin – Macri)

El 23,11 de la Transportadora de Gas del Sur (Pampa Energía y Flia Werthein)

El 20,32% del Banco Galicia (Escasany-Braun –Ayerza)

El 20,04 de Molinos Rio de la Plata SA (Pérez Companc)

El 15,29% del Banco Patagonia; (Banco Do Brasil)

Y el 6,1% de AGEA –Grupo Clarín.

[2]El pretexto es que el 70% de los dueños particulares no viven en el campo y lo arriendan (viven de rentas) pero si pagan el impuesto van a aumentar el alquiler del campo y ello encarecería toda la producción rural (¿?)

[3]Es la empresa de la República Popular China que compró Nidera y Noble grain.

https://www.revistalabarraca.com.ar/un-pais-dependiente-y-sin-futuro/

Enlace permanente a este artículo: http://ellibertadorenlinea.com.ar/2018/12/05/un-pais-dependiente-y-sin-futuro/