​ACERCA DE EXPOSICIONES DISCUTIBLES – IDEOLOGÍAS, DOCTRINAS Y PREJUICIOS

Por Carlos Andrés Ortiz   ***

Un alto oficial retirado y veterano de guerra, expuso sus conceptos respecto a la que llama Doctrina Crux, la cual no se referencia en la cruz cristiana, sino en enfatizar aspectos morales muy esenciales, con cuyos cumplimientos sin duda toda la sociedad (y en particular el pueblo argentino) mejoraría mucho, casi en camino a la perfección ética aplicada a la cosa pública.

El tema está en que ese dechado de buenas intenciones, con seguridad naufragaría en las confusiones y verdades a medias, que sin duda buscarían reinstalar los sempiternos oportunistas, trepadores al como sea, especuladores y apátridas de todo pelaje, sobre todo los que enfundándose en las apariencias y en los formalismos, terminan practicando las más viles entregas de soberanía y avalando la destrucción nacional; como es el caso recurrente y ahora muy agravado de los patrioteros de bandera, que son simples claques dóciles de los neoliberales –apátridas por excelencia-, y de su cohorte de “opositores a medida”, los funcionales “progres fuera de foco”.
Expongo dos respuestas que son análisis críticos de sendos escritos del mismo autor, cuya identidad me guardo, pues sus notas no fueron públicas, sino solamente difundidas en un entorno bastante reducido, en principio.
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Análisis del primer escrito del Sr. alto oficial retirado.

Falencias básicas de la sintéticamente expuesta “Doctrina Crux”.

Parte de hacer suya la idea de “izquierdas y derechas”, que hace más de medio siglo, con su conocida maestría conceptual, desnudó como falaces Don Arturo Jauretche.
Para países semicolonizados como nosotros, la clave pasa por ver quien es Nacional y quien es cipayo. Los cipayos los hay de “derechas” y de “izquierdas”.
Por otra parte, si no se posee una doctrina como guía de acción, con una ideología definida, todo termina siendo un aquelarre de “confusiones”, hábilmente instaladas y usufructuadas por los enemigos de la patria y los acomodaticios de siempre.

Con todo respeto, solo con la Doctrina Crux, Keynes no habría rebatido a los liberales recalcitrantes. Ni List habría dado los fundamentos para las industrializaciones de Alemania y EEUU, en la segunda mitad del siglo XIX.
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Mucho más para decir.

Análisis crítico del segundo escrito del alto oficial retirado.
Valoro muchas cosas de Ud. Escribe con mucho respeto hacia los demás, evidenciando además una mente amplia y una buena formación general.
Sé que es veterano de la Guerra Del Atlántico Sur, y de la Fuerza Aérea, lo cual lo hace merecedor de mayor respeto aun. No cito su grado militar, pues no estoy seguro del mismo, e interpreto que puede ser ofensivo o molesto no ser preciso en esa cuestión.

A diferencia de unos cuantos militares retirados, de estrechas y dogmáticas visiones ellos, Ud. en ningún momento me endilgó “etiquetas” de “marxista”, “trotskista”, “anarquista”, o “subversivo”, que no fui ni soy. Eso ya de por si revela una mente amplia, o al menos no esmerilada por cerrados cursos de adoctrinamiento, cerrados y de nefastas consecuencias, al menos en lo que hace a la capacidad de razonamiento.

Respetuosamente, le digo que no me corresponde “bajar del caballo”, pues nunca me subí. En todo caso, hablo y escribo en forma muy directa, lo cual suele ser interpretado como soberbia, sobre todo en nuestro querido país, en el cual se hizo costumbre ser “políticamente correcto”, con posturas tibias que siempre terminan siendo complacientes. Ese no es mi estilo ni es mi personalidad.

No dudo de sus buenas intenciones, pero me permito recordarle que el camino al infierno está pavimentado con ellas.
En política, como en otras áreas, lo supuestamente perfecto suele ser la excusa ideal para entorpecer o impedir ideas buenas, siempre perfectibles, atándonos a situaciones y contextos malos o decididamente malos, como es nuestra situación actual.

Pienso y me atrevo a sostener, que tal como está siendo planteado, ese puede ser el caso de la iniciativa que Ud. propugna.
Sin descalificar a la Doctrina Crux, como base filosófica en abstracto, entiendo que las raíces de nuestra cultura son sólidas, de muy firmes y positivos basamentos éticos. Nuestra cultura es judeo – cristiana, latina, y con fuertes componentes arábigos – musulmanes; englobando en ello a las tres grandes vertientes
del monoteísmo. A eso cabe agregar los aportes de muchos pensadores y filósofos, algunos de ellos ateos.
Con eso expreso que los basamentos morales están concretamente expuestos, y sin duda el mundo sería mucho mejor si nos atendríamos a ellos.
Ahora bien, en lo que hace a la Política (el arte de gobernar), y a la vinculada Economía Política, los avances, retrocesos y estancamientos en el mundo, y en Argentina, no han sido lineales, ni totalmente previsibles, ni fácilmente entendibles en las propias épocas de cambios o estancamientos. Como creaciones humanas, ninguna doctrina ni ninguna ideología es perfecta. Un análisis objetivo e incluso científico de cada una de ellas, requiere realizar una suma algebraica de sus pros y sus contras, de sus logros y de sus falencias.

Para su óptica, todas las doctrinas y todas las ideologías conocidas son negativas, y por ende según ello deberían ser rechazadas de plano, o poco menos.
No me sorprende que Ud., como egresado de institutos militares, en los que desde hace largas décadas se “enseña” que –supuestamente- hay solo dos Escuelas Económicas, y con ello –supuestamente- solo dos doctrinas económicas (liberalismo y marxismo), y en los que sistemáticamente se denosta en diversas formas al peronismo, no me sorprende entonces que en forma tajante descalifique la elaborada doctrina política plasmada en varios libros y en algunas disertaciones por cierto brillantes, por el tres veces presidente constitucional Juan Domingo Perón.

Doctrina que es tratada con mucho respeto por grandes pensadores del mundo, por caso por Aleksandr​e​ Dugin, uno de los grandes especialistas en Geopolítica de la actualidad.

No parece tener mucha objetividad, en esa parte de su enfoque, acorde a la (de)formación militar inculcada masivamente desde 1955 en adelante, de la cual muchos no evidenciaron salir ni utilizar el razonamiento crítico ni la fundamentada objetividad, la cual no está exenta de patriotismo, por supuesto.
Por otra parte, su sutil descalificación a CFK, con el mote irónico de “la doctora”, es lamentablemente muy usual entre los uniformados, que en ese tema como en otros, hace causa común con la oligarquía apátrida, demostrando cuan hondo caló la colonización cultural en Nuestras Fuerzas Armadas, lamentablemente.
Si descalifica a CFK se burla del desarrollo económico, científico y social, así como acciones concretas de tipo geopolítico, efectivamente logrados en esos años, más allá de errores que por cierto los hubo. Y esa burla solapada contrasta con el silencio sepulcral respecto a los desastres generalizados que intencional y alevosamente está perpetrando el macrismo, lo cual lo hizo y hace, con los apoyos masivos de buena parte de los uniformados, también lamentablemente.
Tampoco puede omitirse el conjunto de gruesos errores de las conducciones militares, sobre todo el en siniestro y nefasto “proceso”, de lo cual una de las “perlitas” es haber considerado a Argentina ”aliada” de EEUU (cuando operaron como dóciles marionetas), y suponer consecuentemente que esa potencia sería neutral o incluso favorable a Argentina en la guerra tan irracionalmente conducida en 1982. Con ello demostraron ignorancia supina en Historia, Geopolítica, y también por supuesto en Economía.
Nada de lo precedente, implica una postura antimilitarista, como rápidamente exclaman muchos uniformados de muy playita capacidad de análisis, ante enfoques críticos como este.

Las Fuerzas Armadas son imprescindibles, pero deben volver a ser dotadas de Pensamiento Nacional, para evitar que vuelvan a operar como tropas de ocupación en el propio territorio y como resguardo de intere​s​es mezquinos apátridas, como lo perpetraron en esos oscuros años en los que impusieron el neoliberalismo, a partir de la gestión de Martínez De Hoz.

Lo saludo atentamente con mi mayor consideración.
M​agister Carlos Andrés Ortiz
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

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