Sep 19 2018

EL REGRESO DE ANDRESITO A MISIONES




Por Oscar Daniel Cantero   ***

A fines de febrero o principios de marzo de 1815 se produjo el arribo de Andrés Guacurarí y Artigas a Misiones con el cargo de Comandante General de la Provincia.

Si partimos de la hipótesis sugerida en artículos anteriores, según la cual Andresito habría abandonado la región a muy temprana edad para sumarse al entorno de Artigas, debemos asumir que su regreso se daba luego de casi veinte años de ausencia. Por ello y por no pertenecer a la elite tradicional guaraní es entendible el recelo que mostraron algunos líderes locales a su autoridad en los primeros meses.

Aunque tuvo facultades políticas y militares amplias, Guacurarí no detentó el título de Gobernador ni de Teniente de Gobernador, sino el de Comandante General. Esto implicó, de hecho, una reforma administrativa importante que se introducía en el marco de la organización de la incipiente Liga de los Pueblos Libres.

La llegada al gobierno de Andresito se dio en el momento en el que el artiguismo llegaba a su cenit: mientras el nuevo Comandante se trasladaba a Misiones, Santa Fe se autoproclamaba provincia y pedía la protección de Artigas y poco después lo hizo también Córdoba. Al mismo tiempo, el poder central se desmoronaba: como consecuencia del motín de Fontezuelas, el Director Supremo Carlos María de Alvear había renunciado y su reemplazante, Álvarez Thomas, se apresuró a iniciar negociaciones con Artigas. Poco después se reuniría el Congreso de Oriente, con lo que el camino hacia la organización de una futura confederación rioplatense parecía abierto. Es decir que la llegada de un indígena al gobierno de Misiones, un hecho revolucionario en sí mismo, forma parte de un conjunto de hechos que se dieron de manera simultánea y que llevaron a la revolución iniciada hacía un lustro a su momento de mayor radicalización.

El Protectorado artiguista quedaba así integrado por “Provincias” (Corrientes, Santa Fe, la Banda Oriental) con amplios márgenes de autonomía y “Comandancias” sujetas a un control directo de Artigas (Entre Ríos, Misiones). Por ello el cargo de Andresito era el de “Comandante General” y no de Gobernador, lo cual evidencia la fuerte militarización que vivió en esos años la sociedad guaraní. Cada pueblo contaba con milicias locales, bajo el mando de un comandante-corregidor local, subordinado al Comandante General quien, a su vez, dependía únicamente del único general del Protectorado: José Artigas.

El gobierno de Andrés Artigas consolidó el apoyo indígena al proyecto confederal. Esta medida abría posibilidades de ascenso social hasta entonces impensadas para los pueblos originarios, sumada a otras como el acceso a la propiedad de la tierra de indios, mestizos y gauchos en la Banda Oriental. De esta manera se consolidó aún más el apoyo de los sectores populares al artiguismo. Pero también se generó una fisura en la alianza de clases que sustentaba el Protectorado, ya que se generaron crecientes recelos en las elites criollas que veían amenazados sus privilegios, y que, por lo tanto, comenzaron a quitar progresivamente su apoyo.

La llegada de Andresito al poder no pasó desapercibida para los portugueses. Santo Tomé era la sede de gobierno de Misiones, y justo en la orilla de enfrente del Uruguay se hallaba su equivalente portugués: el cuartel del comandante de las Misiones Orientales, Francisco das Chagas Santos, quien informó inmediatamente a las autoridades de Porto Alegre la novedad: “Artigas envió como (…) Comandante General del territorio y pueblos guaraníes entre el Paraná y el Uruguay a un guaraní que tenía en su compañía, llamado Andrés Artigas, natural de este pueblo. (…) Tan pronto como llegó a Santo Tomé hizo quitar las armas de España de todos los lugares donde las había, prometiendo a los indios muchas felicidades”.

El documento deja clara evidencia de la intención de Andresito de que su gobierno abriera paso a una nueva etapa. Este nuevo comienzo se reflejaba en la sustitución de todas las imágenes que remitieran a España, y en la introducción, no mencionada por Chagas, de un nuevo símbolo que los sustituyera, el cual todavía mantiene su vigencia local: los colores azul, blanco y rojo de la bandera de Artigas.

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