Ago 13 2018

CAYENDO AL PRECIPICIO – ARGENTINA EN EL VERTIGINOSO CAOS SOCIO ECONÓMICO



Por Carlos Andrés Ortiz   ***

Desde que arrancó, a fines de 2015, el actual gobierno neoliberal recargado de Argentina, puso rumbo directo al precipicio del caos socio económico, de la concentración brutal e impúdica de la riqueza en pocas manos, en la desarticulación total industrial y tecnológica, la miseria creciente y generalizada, el endeudamiento feroz como única política vigente, y la subordinación total y explícita del país a los poderes financieros transnacionales y sus aliadas directas, las Potencias Atlantistas (*).

Hoy ya estamos en el tembladeral del terreno pedregoso de rocas sueltas en pendiente cada vez más pronunciada, derrapando a marcha acelerada hacia el abismo. Mientras tanto, los que conducen ríen y festejan con morboso sadismo, ante el daño que saben están causando y el desastre al que nos conducen…total ellos tienen puestos los paracaídas de sus fondos en paraísos fiscales, y sus sogas de amarre en sus contactos con los poderes detrás del trono, cuyos favores de última están dispuestos a mendigar, para evadirse ellos mientras que el todo cae en el vacío a estrellarse con múltiples víctimas inocentes y otras culpables de complicidades venales o de estupideces en grado crónico.

Pero a veces los paracaídas no se abren, y las sogas de amarre se cortan, o se enredan mal, incluso ahorcando a sus poseedores…valga la figura literaria.

Si se prefiere otra ejemplificación, acorde a las justificaciones “tormentosas” que con nula credibilidad general expuso el presidente, con su verba limitada y pretendidamente “canchera” (**), desde que asumió puso el barco a toda máquina rumbo a traicioneros y mortales arrecifes, con cuyas primeras salientes ya está chocando y haciendo agua; pero en vez de rectificar el rumbo 180 grados, sigue tozudamente hacia el naufragio total, pudiéndose suponer con fundadas razones, que piensa negociar la venta de los rezagos del naufragio, mientras planea alejarse en una lancha rápida de lujo, lejos de la tragedia intencionalmente provocada.

En ese contexto de relato literario acorde a sus pobres, falaces y cambiantes argumentaciones justificativas, se puede decir que comenzó a navegar en un mar básicamente calmo, bajo un cielo azul celeste con calmas nubes blancas en cuyo centro un luminoso sol mostraba el camino (como Nuestra Enseña Nacional) con algunos dificultades menores que toda embarcación suele tener, y en vez de buscar recorridos favorables, intencionalmente puso proa hacia un previsible frente tormentoso de magnitudes dantescas, en un mar hostil dominado por feroces piratas de vieja escuela, que hoy sacude todo el barco, logrando que pese a todos los cimbronazos algunos no se den cuenta, pues su titiritero mayor y timonel ecuatoriano hicieron poner música a todo volumen, para que la gente se distraiga y no se de cuenta que este Titanic en rumbo de colisión que es hoy Argentina se está hundiendo, y con riesgo previsible de desguace total.

En ese barco ya muy escorado, el 1 o 2 % que conduce y festeja sus felonías, se ríe de los excluidos que siguen cayendo por la borda, mientras fije no sabe que cada vez más pasajeros son forzados a descender a la clase empobrecida, mientras aumente bajo sordina el número de los descartados y muertos de hambre, de frío y por falta de atención médica.
Mientras resurgen viejas guardias pretorianas con vocación de mercenarios, obedientes hasta la genuflexia con los ultra poderosos mientras con nuevos maestros extranjeros se instruyen para odiar y reprimir con ferocidad a quienes se oponen a los designios destructivos e intentan defender al barco y a su bandera nacional, a punto de ser reemplazada a designio de los feroces corsarios hoy con ropajes de financistas y similares.

Mientras tanto, algunos confusamente exaltados, sintonizando canales extranjeros, protestan pidiendo “grandes cambios” o “empoderamientos” (que pueden asimilarse al ultra ecologismo cavernario, al ultra feminismo odiador, a liberaciones femeninas interrupcionistas de “situaciones embarazosas” y otras por el estilo) con las que se distraen mientras la nave (la patria) hace agua por los cuatro costados, pero parecen no verlo o no considerarlo necesario.

Otros, de tonos muy marciales, siguen “cuidando el orden” encerrados en perimidos esquemas de “navegación” con cuadernillos preimpresos “made in England” o “made in USA” en los ya lejanos años ’60 y ’70; con maquinarias que ya no existen o son obsoletas, no queriendo advertir que son cómplices directos del proceso de hundimiento, mientras siguen irracionalmente apoyando al capitán a cargo de la nave que nos lleva al desastre. Sobran indicadores macro económicos y macro sociales que demuestran el desmadre general y la total falta de posibilidades de solución racional, dentro del genocida y antinacional esquema del neoliberalismo recargado con el cual de mínima nos empujan al feudalismo mitrista del siglo XIX, y de máxima hacia la pronta disolución nacional.

Ningún indicador es positivo, todos son fuertemente negativos y es imposible prever que en ese contexto se puedan encontrar soluciones reales, las que serían como clavar los frenos cuando el vehículo ya está en caída libre en el precipicio.

Se podrían exponer frondosos y contundentes datos económicos y sociales que demuestran irrefutablemente la espiral creciente de caos y destrucción premeditada, pero con los ejemplos “literarios” expuestos, solo no entenderán quienes no quieran entender.

En otro artículo se podrán exponer los indicadores que acá se omiten, en mérito a la brevedad.
Como dijera Manuel Belgrano: “Ay, Patria Mía”.

(*) Potencias Atlantistas – EEUU, Canadá, la Unión Europea, Japón y potencias menores asociadas.
(**) Canchero, término del lunfardo argentino – Sobrador, burlón, pretendidamente “superior”.


Carlos Andrés Ortiz
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

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