Abr 03 2018

EDSON SARDINHA, ANALISTA POLÍTICO BRASILEÑO: “ES MUY DIFÍCIL QUE LULA EVITE LA CÁRCEL Y PARTICIPE DE LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES”

Por Cecilia Escudero, de la redacción de NODAL

El asesinato de la concejala feminista brasileña Marielle Franco adquirió, muy pronto, resonancia internacional. La noticia de una mujer negra, militante, lesbiana, feminista, nacida en una favela, que denunciaba a la policía y fue acribillada mientras viajaba en su auto se hizo eco en todo el mundo.

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Sin embargo, un informe del portal brasileño Congresso em Foco, reproducido en NODAL, pronto advertió una realidad más cruda. Sólo desde enero de 2016 fueron asesinados más de 36 concejales y concejalas a sangre fría. NODAL conversó con Edson Sardinha, editor de Congresso em Foco, para conocer qué hay detrás de esta aparente ola de violencia política. De amplia trayectoria en el periodismo brasileño, Sardinha también se expresó sobre la militarización en Río de Janeiro impuesta por Michel Temer y el futuro político del expresidente Lula da Silva.

En un artículo de Congreso en Foco ustedes señalan que el caso de Marielle Franco está lejos de ser una excepción, ¿cómo lo explica?

La violencia en Brasil está en todas partes y afecta a todas las clases sociales. Hay una sensación de impunidad en el país. Las estadísticas indican que menos del 10% de los delitos de homicidio son procesados. Y menos del 8% son castigados.

Además, vivimos un momento delicado de intolerancia política. Hay un clima de radicalismo y división de la población en el aire, intensificado por las redes sociales. Vivimos en un país históricamente partido, con profunda desigualdad social. Muchos de los asesinatos de políticos ocurren en ciudades pequeñas, donde hay poca presencia policial y del Estado. Muchos de los autores son poderosos en la región y logran inhibir las investigaciones y la actuación de la Justicia. En varios casos, las ejecuciones de alcaldes y concejales están asociadas a disputas locales, a conflictos de intereses económicos, a disputas agrarias. Algunos parecen ser de naturaleza común.

¿La violencia por motivos políticos ha crecido tras el golpe contra Dilma Rousseff? ¿Cómo se explica este tipo de violencia en un año electoral?

No tengo datos estadísticos para justificar que la violencia por motivos políticos creció desde la asunción de Michel Temer al poder. Muchos de estos casos, como he dicho anteriormente, están vinculados a conflictos locales. Lo que se percibe en el país, sin embargo, es una creciente animosidad en la población en relación a los políticos. Pero eso no se traduce en la ejecución de ellos.
En las elecciones municipales de 2016 al menos 20 candidatos fueron asesinados durante la campaña electoral. En este año, sin embargo, las elecciones son de carácter estatal y federal, es decir, tienen menos carácter local en comparación con la disputa pasada. Lo que puede resultar en una disminución de los asesinatos por motivación política.


En este sentido, ¿qué lectura hace de la intervención militar en Río de Janeiro por parte de Temer?

Creo que la intervención federal en Río de Janeiro tiene como motivación el intento del gobierno de introducir una pauta positiva en su agenda. Estamos ante el gobierno más rechazado de la historia del país, con apenas un 4% de aprobación popular. La intervención ocurrió en el momento en que el gobierno fracasó en la votación de la reforma jubilatoria, hasta entonces la gran prioridad de Temer. La lucha contra la violencia y la criminalidad es una de las principales preocupaciones de los brasileños y brasileñas hoy. Este asunto garantiza dividendos políticos a quienes defienden esa bandera. Por ejemplo a Jair Bolsonaro, precandidato a la Presidencia que, si Lula es excluido de la contienda presidencial, aparece encabezando las encuestas a causa de su discurso radical en el combate a los criminales. Todas las veces en que las Fuerzas Armadas fueron colocadas en las calles de Río hubo sensación de reducción de la criminalidad principalmente en puntos turísticos y nobles de la ciudad. Pero esas medidas son paliativas y no atacan las causas de la violencia como la dramática desigualdad social, la falta de educación y de oportunidades para jóvenes y adultos y la certeza de la impunidad.

¿Cuál es su opinión sobre la situación judicial de Lula da Silva, favorito en las próximas elecciones? ¿Qué posibilidad existe que vaya a la cárcel?
Es muy difícil que Lula evite la cárcel y participe de las elecciones presidenciales. Es decir, sus posibilidades de participar en las elecciones son mínimas, por no decir nulas. Sería necesaria una nueva interpretación de la legislación electoral para que pudiera participar. La prisión de Lula, como ya admiten sus compañeros de partido, parece inminente. Su única posibilidad es que el Supremo Tribunal Federal revise la decisión que permite la detención tras la condena en segunda instancia. Una decisión que aún hoy parece incierta. Aunque se quede fuera de la disputa y en libertad, tendrá dificultades para transferir votos a un candidato del PT, que no tiene una alternativa fuerte. En el caso de que se encuentre encarcelado, su desafío será aún más gigantesco.

 

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