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Oct 18 2017

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Enfoques cooperativos, Hoy: “José Gaspar de Francia, el conocimiento como arma”

Por José Yorg, el cooperario.

 

“No es casualidad que en el Paraguay actual, en el que la riqueza y la pobreza conviven en su suelo, en sus calles, en el de los contrastes más agudos e inmorales, en el de los paraguayos de primer mundo y el de los paraguayos desterrados, que en la base de todo esto, esté la estructura de tenencia de la tierra más desigual del continente americano, quizás del mundo, donde los fuertes poseen la mayor parte del territorio y gozan del poder que la tierra concede, en el más amplio sentido, mientras los débiles la padecen, marginados por los poderosos de hoy, atrapados por los muertos que ayer, que hace un siglo, fueron construyendo nuestra sociedad. La que está aquí, a nuestro alrededor, esperando ser transformada, para que los que hoy estamos, no atrapemos a los que vendrán mañana, sino que, ayudemos a liberarlos de las estructuras económicas injustas hasta hoy vigentes en el Paraguay”.(Proceso histórico de la economía paraguaya-Luis Rojas Villagra).

 

 
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Reconocemos calurosamente la inspiración de este artículo en el libro del Dr. Domingo Laino que se denomina “José Gaspar de Francia, el conocimiento como arma”, entre muchas expresiones que “José Gaspar de Francia no ganó un alto lugar en el Paraguay por sus habilidades guerreras porque no fue un hombre de armas. Repito. No peleó en los campos de batalla aunque tenía conocimiento de las ciencias militares”

El “conocimiento” fue el arma principal del Dr. Francia. No fueron lanzas ni fusiles, arcos ni flechas o cañones, nos señala el autor.

Resaltamos también que en el proceso de la investigación para enriquecer  nuestro trabajo  “tropezamos” gratamente con el valioso artículo del Profesor e investigador universitario Pierre-Luc Abramson titulado ““Fourier y el furierismo: un encuentro con América latina (avec une présentation en français)”.

Ahora bien, esos “conocimientos” fueron puestos al servicio del pueblo por un hombre, cuyo carácter y temperamento firme y vigoroso, direccionó su pensamiento y acción en un contexto y momento histórico determinados por el antagonismo existente  entre las necesidades de la población popular  y por los intereses de las elites españolas y porteñistas del Siglo XIX.

En el párrafo anterior está puesta, en realidad, el dilema de la humanidad entera que transita un proceso de deshumanización de la economía, un creciente desprestigio de las instituciones políticas y una agresión sin precedentes a la naturaleza que lo coloca en jaque al igual que a la preservación de la vida de la especie humana.

La codicia desatada hoy en la etapa monopolista financiera y económica del capitalismo por parte de sus sustentadores ha llevado al estado actual de la humanidad a su encrucijada. Paraguay es parte de ese esquema, es un eslabón de la cadena económica y financiera mundial sumergida en una estructura productiva de corte feudal.

A todas luces la clase política actuante no ofrece, en razón a su pensamiento, discurso  y comportamiento, ni siquiera indicios de producir hechos políticos que tiendan a modificar esa ruinosa situación de Los sectores populares. El Paraguay es un país capitalista subdesarrollado, al igual que toda Latinoamérica, una nación subdesarrollada, no en el sentido de escala anterior al desarrollo, sino como se ha dicho y demostrado hasta el hartazgo, subdesarrollado como sinónimo de atrofia.

Toda América Latina, y el Paraguay pertenecen a ella, están con sus fuerzas productivas atascadas, demoradas, artificialmente por  arte de los sectores beneficiarios de una estructura económica retrógrada. Tal vez por todo esto llevó al abogado Payo Cubas a decir públicamente en radio nanduti.com.py  que: “Hay que hacer la Revolución Francesa en Paraguay”. Le respondí fundada y amigablemente en un artículo  titulado “El Paraguay… ¿necesita una revolución francesa o una revolución cooperativa?”

El Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia fue un extraordinario estratega y un formidable táctico político. Un estadista, y en la actualidad cabría decir de él “batallador de ideas”.

Sostenemos la más firme convicción de que sería más oportuno y pertinente impulsar en Paraguay un proceso de transformación socio-económica con base cooperativa, inspirado en el proceso promovido por el Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia y los López, proceso revolucionario exitoso  e interrumpido a sangre y fuego por la Triple Alianza genocida que provocaron el holocausto paraguayo.

La cosmovisión cooperativa que cada país Latinoamericano pueda expresar y exponer, seguramente estará en plena coincidencia con sus prohombres, tal como es el caso del Paraguay que presenta al Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia como exponente y constructor de la Economía Social.

Por considerar pertinente, en cuanto a nuestra argumentación, volcamos aquí el siguiente texto de Pierre-Luc Abramson:

“En realidad, Fourier tuvo otro contacto con la América llamada hoy “latina”, un contacto también completamente intelectual. Además, resulta bastante singular el hecho de que nos enteramos de dicho contacto gracias al testimonio de un argentino famoso, nada menos que Domingo Faustino Sarmiento, quien, como veremos, conocía, y sobre todo entendía, perfectamente la doctrina del utopista francés. He aquí de qué se trata. Fourier mandó al doctor José Gaspar Rodríguez de Francia un ejemplar de sus obras. Tal envío al oscuro dictador del más aislado de los países de América del Sur resulta, cuando menos, sorprendente. Pero tenemos dos comprobaciones de ello. La más reciente la constituyen los documentos publicados por Jonathan Beecher sobre el tema, en el tercer número de la revista Cahiers Charles Fourier [3]. Con estos textos sabemos que la obra mandada fue el primer volumen de La fausse industrie, un libro bastante deshilvanado, escrito por un Fourier ya casi agotado física e intelectualmente y cuyo título exacto es : La fausse industrie morcelée, répugnante, mensongère, et l’antidote, l’industrie naturelle, combinée, attrayante, véridique, donnant le quadruple produit (La falsa industria partida en trozos, repugnante, mentidera, y su antídoto, la industria natural, combinada, atractiva, verídica y que produce cuatro veces lo invertido). Gracias a la paciente investigación de Jonathan Beecher nos enteramos también de cómo pudo Fourier llegar a conocer la política social y económica del dictador y sus “estancias de la Patria”. Entonces entendemos mejor los varios pasajes de La fausse industrie dedicados a encomiar o a criticar esta política. En resumidas cuentas, para Fourier, Francia, a pesar de su tiranía autárquica, es un socialista y sus “estancias de la Patria” son falansterios agrícolas. Cito un trozo muy significativo de lo que pudo representar el paraguayo para el francés: la comprobación de la validez de su doctrina. Escribe:

“Apenas había empezado mi segunda parte, cuando una información imprevista vino a cambiar mi plan. Recibí documentos precisos sobre el asunto del Paraguay. Estos documentos me entregaron un prueba material de que se está realizando, de modo por cierto muy imperfecto, el mecanismo de la industria combinada. Comprueban que Francia, aunque limitado a la vigésima parte de los medios de que dispongo, ya está dando en el blanco que los Owen y los Van den Bosch habían marrado : está realizando en un grado muy bajo el mecanismo de la industria combinada” [4].

“La primera comprobación del extraño envío (¡quién pudiera leer la dedicatoria !) nos la dio, como les decía, Sarmiento y es la que más me interesa. Sarmiento se enteró del envío del libro platicando con un fourierista de Montevideo, Jean-Baptiste Eugène Tandonnet, a quien encontró a bordo de La Rose, en 1846, cuando viajaba de Montevideo a Francia.”

¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!

 

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