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Ago 30 2017

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A 44 AÑOS DE LA MASACRE DE TRELEW


Por María Quintero y Daniel Bello

Entrevista a Fernando Vaca Narvaja, el último sobreviviente de la fuga del Penal.

Cuando pensamos en la Masacre de Trelew es tarea obligada recopilar el contexto histórico, el de lucha y resistencia, y las herramientas políticas y estrategias utilizadas para contrarrestar los períodos de dictaduras anteriores y posteriores a los asesinatos.

La Masacre de Trelew fue uno de los grandes crímenes de Lesa Humanidad de Argentina y el punta pie para la reacción de todo un Pueblo, pero no fue un hecho aislado.

Fernando Vaca Narvaja, el último sobreviviente de la fuga de Trelew, se sienta y, con la templanza de quien entiende imperiosa la necesidad de transmisión de la historia,  se dispone a esta larga entrevista.

Podríamos haber cortado aún mas la entrevista para cumplir con los parámetros establecidos por las “normas” de comunicación digital. Decidimos no hacerlo, porque hay en esta entrevista una parte importante de nuestra historia política como país, que espera que – tal vez con mate de por medio- la leas.


Historia de la militancia política y sindical y Montoneros

-Para entender un poco el contexto cómo se llega a la masacre de Trelew resulta indispensable compartir y saber cómo empieza la militancia de Fernando Vaca Narvaja…

Desde hace muchos años, ya somos la generación setentistas que está cerca de de los setenta, los números son casi completos.
(risas)

Yo pertenezco a una familia, como siempre digo, que no es de la pequeña burguesía cordobesa sino que es de origen de los apellidos ilustres oligárquicos de la provincia de Córdoba. Y como tal, estuve varios años en el primario en el Colegio Jesuita y después hice el Liceo Militar General Paz. Allí tuve como jefe militar, digamos, al “Gordo” Maza que va a ser el jefe histórico de los Montoneros en la Provincia de Córdoba, también estaba Ignacio Vélez, que era mi superior. Ahí estaba la estructura que formó lo que se llamaba en ese momento una especie de Juventud Católica que estaba con el cura Rojas, un cura tercermundista, que ya planteaba en ese momento, en el periodo entre el año ‘61 y ’66, el compromiso social con nuestro Pueblo y con los humildes. Nosotros, imaginate que entrabamos al Liceo Militar los domingos a la noche y salíamos los viernes a la tarde – yo salía bastante poco porque tenía mala conducta, siempre me dejaban privado un día (risas)-, teníamos dos días de esparcimiento, éramos pibes jóvenes e íbamos a los barrios. Bueno, ese grupo cuya jefatura era Emilio Maza es el grupo originario de Montoneros en Córdoba. En el Año 66’ nos recibimos como oficiales de reserva y subtenientes de la reserva.

Yo me voy a estudiar Ingeniería Química a la Provincia de Santa Fe, allí está Fredy Ernst, Raúl Yager, Osvaldo Cambiaso, todos Ingenieros Químicos y todos compañeros que van a formar una agrupación política electoral que se llamó Ateneo de Santa Fe, que a su vez confluye con los compañeros nuestros de Córdoba que están con el gordo Maza y con los compañeros que están en Buenos Aires, y que uno es Fernando Abal Medina, y que después confluirá con “el Negro” Sabino Navarro que estaba en la Juventud Obrera Católica y era delegado de la Fábrica Deutz Cantábrica de SMATA. “El Negro” Sabino Navarro fue uno de los grandes rivales del “Gordo” Rodríguez que fue Secretario General del SMATA y que era presidente, en ese momento, de la comisión interna de esa fábrica. Ellos tenían viejas peleas: entre un delegado y la burocracia sindical.

Bueno, todos esos grupos conforman lo que va a ser después la Organización Montoneros como una estructura federativa de distintos grupos provinciales. Obviamente, yo me integro al ateneo de Santa Fe hasta el año 1969.  Nosotros ya teníamos una relación muy directa con lo que va a ser la CGT de la Argentinos que era la estructura gremial sobre la cual se respaldaba toda una política movimientista.

En ese momento estaban los conflictos en Villa Ocampo, con sectores vinculados a un Ingenio Azucarero y a los Hacheros, con el sindicato de la madera. Y allí se genera una unión entre la estructura obrera-estudiantil que genera todo un movimiento político de resistencia y de lucha muy importante en ese momento.  Hay un conflicto ferroviario en el año ‘69 en un taller muy importante, como lo es el de Tafi Viejo o como es el de La Plata o el de San Antonio Oeste en Río Negro. Eran talleres enormes que en ese momento tenían cerca de 3000/ 4000 operarios ferroviarios. Y se realiza una huelga muy importante de varios días, nosotros teníamos compañeros en la comisión interna y la respaldamos. Pero entonces, mandan un convoy militar, esos coches planos con bolsas de arena y adelante la locomotora  y milicos con armas y ametralladoras. Nosotros decidimos atentar contra un pequeño puente para que no llegara la represión al conflicto sindical, con tal mala suerte que a mí al saltar por un alambrado se me rasga la campera y pierdo el documento, que era la libreta de enrolamiento, a unos 50 metros.

La fuerza represiva no puede llegar al conflicto sindical, pero al otro día un pibe encuentra mi documento y se lo entrega nada menos que a la policía… en el año 1969 debo pasar a la clandestinidad. Nos vamos de la Provincia de Santa Fe con un compañero boliviano que era militante nuestro -que después cae en combate en el año ‘72-  a Tarija, y después a Villazón con un tío de este compañero que era panadero. Nosotros no teníamos documentación pero el panadero pasaba siempre 5.30hs de la mañana y los puestos de gendarmería y de la policía de migración de Bolivia recibían siempre las medias lunas correspondientes de este hombre que era panadero y que llevaba el pan fresco para Villazón. Entonces nosotros entrabamos y salíamos como por nuestra casa, simplemente con una cesta de pan y dejando el impuesto correspondiente
(sonrisas).

Bueno, ahí estuvimos una buena parte del ‘69. El tío de este compañero que se llamaba Oscar Aguirre y era de origen tarijeño, era Secretario General del Gremio Camioneros y terminamos en una Asamblea General con los camioneros. Después fuimos a Sucre y a La Paz, hasta que el Gringo Yager, que en ese momento ya era mi jefe orgánico de Santa Fe, me dice “¿qué estás haciendo?, tenés que volverte para acá”. Y entonces me vine para Santa Fe.

En Santa Fe tuvimos un inconveniente porque nos vincularon a dos o tres acciones, entre ellos el Hospital Italiano, y entonces seguí el camino con un peronista que trabajaba en la Provincia de Santa Fe en el tema de verduras en el Mercado Central, y que había puesto una verdulería en Rio Negro, más precisamente en Villa Regina, me re cagué de frio y trabajé de verdulero unos meses hasta que me hicieron la documentación, y ya en el año ‘70 aterricé en Tucumán. En Tucumán caigo preso en septiembre del año ‘71.


¿Cuántos años tenías  cuando ingresas, entonces, a la Organización Montoneros?


Yo empiezo la militancia en liceo a 16 años y me voy a Santa Fe ya con 18 años…


¿Cuál era la estrategia que tenía Montoneros que hizo que se enamoran tanto de esa herramienta política ya sea los jóvenes, muy jóvenes, el movimiento obrero, el movimiento estudiantil?

Bueno  creo que lo primero fue, teniendo en cuenta el origen nuestro, la comprensión de las luchas nacionales en nuestro país, el rol de los movimientos nacional. Para darte una idea, nosotros desarrollamos en ese momento lo que se llamaban Cátedras Nacionales, que sería hoy una especie de Carta Abierta, como un compromiso político social muy importante que nacionalizó la conciencia de toda una generación juvenil, aun a aquellos que no venían del peronismo. Por ejemplo, nosotros no solo tuvimos compañeros como el “Negro” Sabino Navarro que era de extracción obrera peronista de origen, sino que llegamos a todos los sectores medios de nuestra generación. E inclusive tuvimos compañeros que eran hijos de represores de la Revolución Libertadora del 55’, compañeros como el sobrino de Alsogaray, el hijo de Numa Laplane que era un Comandante en Jefe del Ejército Argentino, tuvimos compañeros Videla, Lanusse, Landaburu… o sea que este compromiso juvenil atravesó a toda la generación. Un fenómeno que después vamos a ver que se va repitiendo en la historia argentina frente a otros hechos políticos: la muerte de Néstor Kirchner es uno de eso hechos significativos, el hecho de Trelew también fue un hecho muy importante. Yo recuerdo por ejemplo  a Carlos Pereyra Rossi- un compañero nuestro de conducción que fue asesinado junto a Osvaldo Cambiaso por Patti – que en ese momento era un pibe de la Juventud Peronista de la zona Oeste del conurbano, y siempre decía que a partir de lo de Trelew dejó de estar en la pavada, y para él estar en la pavada era salir de joda como cualquier pibe a bailar, ¡una cosa ridícula viéndola 30 años después y en democracia!, pero en ese momento fijate cuál era la concepción frente a lo que estaba ocurriendo en el país.

Bueno, en esta generación se vincula mucho el tema estudiantil con el tema territorial y con el tema sindical, que si lo llevas a la situación política actual está ocurriendo también. Lo que pasa es que en ese momento nosotros teníamos una CGT de los Argentinos con Raimundo Ongaro que había ganado en la reunión del Comité Confederal -y fíjense que este 22 de agosto, y miren  también qué fecha, hay otro Comité Confederal para unificar la CGT-. En ese momento la línea que representa Ongaro se queda con la mayoría de los votos del Comité Confederal -cosa que no nos va a ocurrir ahora en este 22 de agosto, porque va a quedar minoritaria nuestra política sindical, pero que sin embargo el acto que se hizo en Ferro fue muy importante en ese sentido porque se siguen los mismo ejes políticos y de debate que los nuestros de hace ya más de 50 años- . Se produce entonces una confluencia del movimiento obrero, movimiento estudiantil y de organizaciones territoriales con una estructura movimientista y un acuerdo pragmático que en ese momento era el programa de la CGT de los Argentinos que retomaba el programa de Huerta Grande y La Falda – y fíjense que nosotros ahora estamos retomando el Programa de la CGT de los Argentinos más el Programa de Saúl Ubaldini “Paz, Pan y Trabajo”, más los elementos que salen después de los 12 años de la década ganada. Es decir que hay una continuidad política y una continuidad social porque vuelven las mismas estructuras sociales a conformarse en un gran movimiento de resistencia.

¿Cómo es que salen al encuentro todos esos movimientos?
Porque el recorrido que tienen los estudiantes por praxis no es el mismo que tiene el movimiento obrero organizado y, sin embargo, terminan confluyendo todos juntos al mismo tiempo. Hoy pareciera que lograr eso resulta muy difícil, ¿cómo es que se logra esa síntesis?

Bueno,  si vos tomas por ejemplo el tema del movimiento obrero, en el año 62 después del golpe del 55 recién se normaliza la CGT. Y la primer CGT que se normaliza es la del “Negro” Atilio López, el que va a ser luego en el año ‘73 nuestro vicegobernador que va a acompañar a nuestro gobernador Cano. Es decir, esa fue la primer CGT normalizada, que se  hereda de las luchas gremiales de Andrés Framini,  Sebastián Borro, que son nuestros padres o abuelos generacionalmente. Son los viejos de la resistencia que defendían en ese momento algo más que la década ganada, que era el gobierno del Gral. Perón del ‘45 al ‘55.  Hay una continuidad que es tomada por otra generación, la del “Negro” Sabino Navarro, la de los compañeros que hoy son los Secretarios Generales de algunos gremios. O sea son continuidades de lucha en el movimiento obrero en la defensa  de su reivindicación, y eso suena más o menos con cierta lógica.

Con el movimiento estudiantil, nosotros rompemos una inercia, que era la famosa isla democrática aislada del contexto nacional, a través del compromiso social y de que el estudiante mirará y se comprometiera con la necesidad de su Pueblo. Cuando sale ese movimiento estudiantil hacia afuera, se peroniza automáticamente con el contacto con la gente. Y se encuentra naturalmente,  desde el punto de vista pragmático, en la lucha y la resistencia con el movimiento obrero. O sea que ahí se genera una unidad absolutamente natural, lo mismo ocurre con las unidades básicas o las estructuras territoriales, y súmale a eso un contexto de resistencia a las dictadura militares.
O sea, que las políticas estas neoliberales que estamos viviendo hoy en día por el triunfo de Mauricio Macri son similares a las políticas que generaron las dictaduras militares que nos tocó a nosotros.

Los de mi generación–en edad generacional- somos los privilegiados de Evita. En el ‘55 llegamos a la edad de la adolescencia con un nivel de conciencia política, de  dictadura militar,  de proscripción del peronismo y después de otras dos dictaduras militares. Un periodo democrático del ‘73 al ‘75, muy álgido, muy desestabilizante.  Y en un contexto internacional de dictaduras militares por todos lados. Es decir, es una generación que se forma, fundamentalmente, en la resistencia y en la lucha. Es natural que se dé esa confluencia en el movimiento nacional, somos herederos del Irigoyenismo… el Peronismo es eso. Entonces tenés un legado que es el legado del peronismo que de alguna manera genera este fenómeno maldito del país burgués, como dice J. W. Cooke. Nuestra generación tuvo ese proceso. Y, en ese proceso, se generan dentro del Peronismo reacciones revolucionarias que luego van presentando picos importantes de la lucha y cumplen su ciclo.

Y  hoy estamos ante una nueva realidad política actual de resistencia a esas políticas neoliberales, de políticas revanchistas, de policías  persecutorias.
 Hay ejes comunes  en esta realidad: el tema de la privatización, la concentración del capital, la concentración  de la riqueza en unos pocos, el achicamiento del rol del estado, el disciplinamiento con la inflación, la vuelta al endeudamiento, la apertura de las importaciones para liquidar el país industrial…  Hay toda una serie de ejes que no son novedosos para nuestra generación, hemos peleado con Ministros  de Economía de distintos nombres, desde Vacena, Martínez de Hoz, Cavallo, y hoy Prat Gay y los economistas que tiene el gobierno de Macri. Con un eje ideológico y un programa económico que viene peleando en la Argentina hace mucho tiempo.

En este sentido, en los 70’, Aramburu representaba al hombre de recambio del régimen de Ongania – que respondía a los sectores dominantes nacionales y extranjeros-  y representaba algo así como una síntesis “democrática” para sostenerse en el poder. ¿Hoy podríamos pensar que la derecha – que responde hoy como ayer a esos mismos sectores dominantes nacionales y extranjeros- logró esa síntesis democrática en Macri?

Hay que hacer una salvedad en el sentido de lo que  representaba Aramburu para el movimiento nacional. Aramburu fue el responsable de los fusilamientos, de los bombardeos a Plaza de Mayo. Un asesino. Después se democratiza, a partir de  suponer que el movimiento nacional está cooptado o domesticado, o prácticamente coartada sus posibilidades de retorno. Entonces ahí plantea su famoso partido UDELPA (Unión del Pueblo Argentino), que lo muestra como un  General democrático retirado.  Pero la gente, el Pueblo nunca olvidó eso y la acción de Montoneros con Aramburu fue festejada por todo el Pueblo nacional. Efectivamente, los sectores de la oligarquía intentan por distintas formas, con la proscripción y las dictaduras militares, imponer su proyecto económico.  Y se encuentran con esta contradicción que sigue existiendo en la Argentina: tener un movimiento nacional y popular y grupos económicos diversificados de la oligarquía. Y hoy ya no es la vieja oligarquía terrateniente del siglo pasado. En esa disputa, se da por primera vez en la historia que llegan a través del voto democrático, que en la disputa democrática ganan una elección, a partir de errores nuestros y de un ataque muy fuerte para desestabilizar a nuestros gobiernos populares en el continente.

Si vemos lo que está pasando en Bolivia,  lo que está pasando en Brasil, vemos que hay una política de desestabilización a partir del Partido Judicial que es la última reserva de este sistema  y de la acción mediática de la concentración de los medios a través de una acción política ideológica muy fuerte.
Entonces, hoy lo novedoso es que llegaron por primera vez por el voto de nuestro pueblo. A través de un Frente y a través de una defección muy grande que se da fundamentalmente de un partido como la UCR. Y al que creo que esto lo va a terminar de extinguir como partido, porque hace de furgón de cola de este proyecto oligárquico imperialista en nuestro país.

Pero sí, es la primera vez. Ahora cuál es la diferencia de Macri con Aramburu, es que Aramburu fue el responsable de cientos de crímenes;  y que Macri hoy aparece como un dirigente político empresarial que si bien está vinculado, o defiende e intenta imponer una política de Derechos Humanos vinculada a la teoría de los dos demonios y a desnaturalizar la resistencia y encubrir el genocidio,  no está por ahora manchado como estaba manchado Aramburu en su momento.

Trelew:  fuga y masacre

Yéndonos ya a Trelew, ¿cómo es que terminas preso en Trelew, cómo es ese proceso y cómo es que confluye y empieza el ideario de la fuga?

Bueno, yo caigo preso en septiembre del ‘71 en Tucumán, viene una compañera de Buenos Aires, que era la hermana de Susana, mi compañera en ese momento en Tucumán y mi jefa. Fijate la historia cómo es, cuando yo llego a Tucumán llego como refuerzo, y ahí teníamos un comando que eran cinco mujeres y un varón. Este compañero, era un compañero que vivía en La Cocha, una localidad donde después nosotros construimos un depósito muy importante para armamentos. Era un pequeño productor en la zona de Tucumán, y esta compañera viene con valijas de ropa y cosas para el respaldo de los compañeros. Cae en su casa, y en esa valija había documentación legal de gente nuestra. Yo decidí ir a recuperar esa valija porque ponía en juego la legalidad de otros compañeros. Evidentemente, la casa estaba cantada y cuando entro, que era como una pensión, me hacen como una emboscada. La dueña me hace entrar y aparece la policía provincial. Con tal suerte que un gordo de la policía me encañona con una pistola, y nosotros teníamos siempre una toma muy practicada para desarmar y lo desarmo, le saco la pistola…  y tengo ese momento en el que uno dice “le tiro, no le tiro”…  Y no le tiro, porque estaba desarmado.  Eso fue fatal porque me pegan un culatazo en la cabeza y no me puedo fugar.  Ahora, tirarle a sangre fría también era un tema… Eso me llevó a hacer autocríticas, por qué no lo habré hecho si me podría haber fugado… Pero con el paso del tiempo uno dice que la verdad es que tirarle a una persona desarmada no correspondía.

El comisario Tamagnini y el comisario Albornoz – Tamagnini es ajusticiado después por el ERP y el comisario Albornoz está condenado por crímenes de lesa humanidad, recientemente, en los últimos juicios-  son los que nos torturan. Tamagnini conmigo hace el papel de bueno y Albornoz es el que en ese momento rompe la picana. En ese momento Tucumán tenía una sola picana, estamos hablando de la dictadura blanda de Onganía con Lanusse. Ahí me viene a buscar un Coronel de inteligencia de Rosario –  que es el que secuestra a Berni y Maestre, dos dirigentes revolucionarios que eran de las FAR en ese momento, y que son los primeros desaparecidos que tenemos-. Y por suerte, los compañeros afuera arman una denuncia y no me llevan.

Yo no había dado mi identidad todavía, no me habían identificado y seguía siendo Juan Carlos Ramírez, que era el nombre que tenía en mi documento,  tal vez por no decir ni mi nombre y apellido me hubieran llevado al Segundo cuerpo de inteligencia de Rosario y seguramente no estaría hablando en estos momentos. Pero tuve mucha suerte ¿Por qué? porque yo vivía en la Villa, en Río Salí en Tucumán,  y ahí vivía un policía que vivía en pedo, que nos hizo entrar en emergencia varias veces porque sacaba la pistola y disparaba. Bueno, él es el que me ve y el que le avisa a Susana que yo había caído. Mirá lo que es la suerte que este policía  termina salvándome de una situación tan complicada. Sabía quiénes éramos. Le dice “el flaco cayó, está preso en tal lugar”.
De ahí nos trasladan.

Nosotros éramos el grupo de apoyo de la fuga de Villa Urquiza, que se fugaba a la semana que caemos. Los compañeros de Villa Urquiza hacen la fuga igual pese a que yo conocía el plan de fuga, por lo cual ya estaban infringiendo una de las leyes, que era parar la operación hasta saber cómo salías vos de la tortura, qué hablabas y qué no.

Mi especulación era que me llevaran a Villa Urquiza porque entonces significaba que había caído pero que a la semana estaba saliendo. Cosa que no se hace, y nos trasladan a Devoto junto con muchos compañeros. De Devoto, después del secuestro de un empresario que secuestra el ERP, nos hacen un simulacro de fusilamiento y de ahí sale  este proyecto, que es el famoso proyecto del buque granadero, que era un buque fondeado en la dársena, un buque en malas condiciones donde llevaban a los presos que ellos consideraban de máxima peligrosidad. Nosotros iniciamos una huelga de hambre muy grande, hay una denuncia internacional muy fuerte, toda una presencia de los familiares, y el buque se levanta. De ahí nos trasladan a dos cárceles de máxima seguridad que eran Resistencia y Rawson que es donde se empieza a plantear la fuga.

Todas las cárceles tenían plan de fuga, la primer tarea nuestra, de cualquier preso, era iniciar un plan de fuga.
Absolutamente todos. Algunas más disparatadas, otras más realistas. Así como estaba Villa Urquiza cuando yo caigo preso, después estaba en Resistencia, que ahí estaba en combinación con un preso muy conocido en ese momento que era Villariño, que conocía la prisión del Chaco bastante. Estaban los sobrevivientes del EGP (Ejército Guerrillero del Pueblo), los sobrevivientes de la guerrilla de Masetti, estaban los compañeros de las FAP. Había un montón de compañeros igual que en Rawson. Nos separaran, no sé con qué criterio nos van separando, y cuando yo llego ya hay un plan de fuga que se está trabajando con un túnel que se hace en la última celda del pabellón cinco, donde estábamos nosotros. Y que se deja de trabajar porque el terreno empieza a ser muy húmedo y muy pedregoso.

Entonces no se puede mantener la estructura. La estructura se mantenía con diarios grandes, la hacía Osvaldo Cambiaso, entre otras cosas, con engrudo, y hacía como unos hierros en L y planchas que mantenían de alguna manera el techo del túnel para evitar los derrumbes. La zona de la Patagonia es muy arenosa. O sea que ese era un tema bastante complicado y además no era un túnel muy holgado. Era un túnel con espacio justo para un compañero, los que tenían claustrofobia no podían entrar en ese túnel, porque tenías que entrar reptando y salir reptando. Entonces, cuando se encuentra la parte más húmeda se para y se decide usar ese túnel de depósito.

¿Depósito para qué?

Pasaba como ahora cuando fuimos a ver a Milagro Sala, la fuimos a ver a la negra, entramos con Amado Boudou, íbamos caminando y aparecen tres hombres de ese servicio penitenciario que nos dicen ¡Viva Perón! así despacito…

Con nosotros en Rawson también  apareció uno y gritó ¡Viva Perón! Ese compañero que era guardia cárcel permitió ingresar parte de un uniforme y de una pistola. Ese hombre, en la época del peronismo había sido carcelero de Lanusse.
Fíjense como, diría García Linera, este empate histórico entre lo nacional y lo antinacional lleva a estas circunstancias. La participación popular está en todos lados, la encontrás en todos lados, aún en las fuerzas represivas o, en este caso, en el servicio penitenciario. Este hombre fue secuestrado, fue torturado y fue desaparecido. Y además es el símbolo de la traición en el servicio penitenciario y la historia que ellos cuentan es que no era peronista sino que a través de plata que puso la guerrilla en su momento compraron su voluntad. No pueden soportar tener en sus propias filas la contradicción…

Y eso es lo que ocurre, y ese túnel queda solamente como depósito.
Para darles una idea cada día o cada semana entraba la requisa a ver y tocar las paredes y los pisos para ver si había algo hueco o construido, que era lo clásico. Y pasó bien la requisa, se sacaba el material, las piedras, en  unos chalecos que usábamos y que tenían unos bolsillos y se iban tirando cuando se salíamos al patio. Había un patio grande, los muchachos corrían e iban descargando. La arena iba por las duchas.

El Plan de fuga

El plan fue concebido, a partir de  que fracasa el túnel, con una idea de adentro hacia afuera.
El primer principio era la sorpresa, principio básico de la guerrilla. ¿Dónde nos esperaban? nos esperaban más de afuera que de adentro. ¿Dónde estaban las líneas de defensa más importantes? estaban afuera, tenían un cerco perimetral, un doble cerco perimetral, había además de las torretas, una guardia al costado, separado del sistema de seguridad del penal, como una estructura propia con ochenta hombres más, armados, fuera del penal.

Ese principio hizo que los compañeros de afuera no entendieran bien y que les pareciera que el plan de fuga era medio una locura… Lo cual era medio cierto,  pero había un manejo interno del penal muy fuerte.  En segundo lugar, ellos nunca contaron con una estructura de unidad sobre el plan de fuga. Para darle idea al plan estaban trabajando más de 130 compañeros que sabían que cada una de las acciones que hacían como hormiguitas estaba en función del Plan de fuga. No se filtró nunca una información. Eso te da una idea del nivel de los compañeros que estaban presos y el nivel de pertenencia de distintos grupos.

Se organizaron 3 grupos.

El primer grupo de seis es lo que llamaban la topadora,  un segundo grupo de 19 que eran los compañeros que aseguraban el inicio de lo que uno avanzaba y un tercer grupo que era el que consolidaba la fuga, que se armaba pabellón por pabellón.

El segundo principio es la unidad.


Que es el que permite un conocimiento del terreno, por ejemplo, un detalle, nosotros teníamos que buscar que el horario donde se iniciara la fuga tuviera movimientos fuera de la rutina carcelaria. Teníamos que buscar un horario que coincidiera con la idea que nosotros teníamos de la fuga. Por ejemplo, inicialmente se empezó a pensar en comprar un avión y tener el avión a la Patagonia, para lo cual había que tener un campo. Entonces teníamos que comprar un avión y había que comprar un campo. Para tener un avión y un campo había que tener, además, los mecánicos. Para tener los mecánicos había que tener una estructura de caseros para los mecánicos…  Cuando empezabas a pensar en la construcción de aparato, prácticamente, corría un altísimo riesgo y necesitabas muchos recursos en cuanto a cantidad de gente.  Y cuando el aparato va a aumentando,  toda operación se hace más inviable. Porque siempre,  por algún lado, un error se termina cometiendo, simple.


Entonces dijimos “abandonemos ese principio de construcción de aparato y vayamos al tercer principio: tengo lo que tiene mi enemigo”. Si vos tenés armas automáticas yo las puedo tener, te las tengo que sacar. Si vos me mejorás la calidad del enfrentamiento,  la primera vez lo voy a sufrir,  la segunda vez lo voy a recuperar ¿ese principio entonces qué significaba? No compremos aviones, tenemos aviones. ¿Dónde los tenemos? Austral y Aerolíneas Argentinas. Tenemos un Aeropuerto,  ¿qué hay que hacer?
hay que tomarlo.

Entonces empezamos a trabajar los horarios comerciales de los vuelos que llegaban al aeropuerto de Trelew, y no coincidían con los horarios de recreo nuestro. Entonces empezamos a hacer en ese horario las ranchadas, que eran festejos, bailes, guitarreadas. Como una especie de peña, que funcionaba como una distracción o de divertimento para los presos, que nos dábamos el lujo de tener una media hora de un recreo de kilombo. Ese despelote ¿qué es lo que buscaba? Buscaba bajarle la guardia a la seguridad de las Torretas.  La primera vez que hacemos la ranchada nos mandaban al chancho. Pero nosotros seguimos haciéndolas en el mismo horario  hasta que se fue haciendo una rutina.  Y en esa franja horaria si había algún bullicio, para ellos estaba dentro de la normalidad de lo que ocurría en ese horario en el que los presos se volvían locos.

Ese fue el otro principio. Fuimos acostumbrando esa norma de funcionamiento, lo fuimos haciendo cotidiano.
Sumado al principio de la unidad, fueron, si querés, los principios generales sobre los cuales se aplicó.

Y cuál era la normalidad para ellos…

La prepotencia y las inspecciones.
Ellos estaban acostumbrados a que caían a las cárceles las Fuerzas Armadas a verificar y con la prepotencia de que el miembro del Ejército frente al guardia cárcel era superior en todo. Entonces para nosotros, lo fundamental era tener un uniforme militar de oficial del Ejército. Con un uniforme de oficial del ejército- que en ese momento me tocó a mí porque había hecho cinco años del Liceo Militar y sabía más o menos cómo eran las ordenes y cómo se comportaba un oficial del Ejército. Y así imaginamos cómo representaríamos es inspección: Un oficial del Ejército con uniforme delante y varios hombres que vendrían vestidos de saco y pantalón, tipo servicio, con pelo corto, y que sobre ellos
(los guardias) no pudieran distinguir. Porque era normal que estuviera un oficial con civiles que estaban de servicio. Esa fue la otra forma de generar ese proceso de fuga.

Se inicia la fuga


Después se hacen armas simuladas, pistolas que son de madera, de jabón; se hacen púas con todo un sistema muy laborioso de estos 130 compañeros que participan pabellón por pabellón. El tema de la fuga era fijo en la Organización (Montoneros), eso y la formación y debate político.
Estamos hablando de la dictadura blanda, no de los campos de concentración de los que hubo en el otro proceso de dictadura.

Se hace una especie de motín, con lo cual el jefe de guardia estaba obligado a acercarse a ver lo que estaba pasando, se simula una pelea, mientras tanto, los compañeros que estamos vistiéndonos con el uniforme, estamos adentro de las celdas.
Aparece el oficial, y el “Negro” Quieto junto con “Robi” Santucho y el “Pelado” Osatinsky son los que lo reducen cuando se acerca a la celda. Ahí aparece la única pistola que usamos. Se lo hace entrar al Oficial a la celda. Cuando se lo hace entrar, salimos a reducir a los cuatro guardias que estaban abajo. Nosotros estábamos en el pabellón cinco, que eran dos pabellones enfrentados, y arriba había otros dos pabellones que eran de mujeres, arriba y abajo estaban conectados por una escalera. Se reducen los 4 guardias del pabellón de abajo. Y ahí había una puerta que daba a un gran pasillo de salida hacia el muro, que era como una reja- como una leonera- y si vos pasabas por ahí y  hacías un movimiento raro, tenías un guardia, o sea que en cada puerta había un guardia que era el que te abría y que solamente estaba con la llave. ¡Entonces, si ese guardia veía algo raro, podía alertarse! Entonces nosotros teníamos que hacer todo fuera  del perímetro de visión de los guardias. Pero además, tenías que tener en cuenta la visión de los guardias que estaban en las torretas y que controlaban ese pasillo que era como una leonera.


Entonces cuando vos te trasladabas por el pasillo, de un pabellón a al otro, en ese espacio,

​ ​

tenías que tener cuidado que no te visualizaran.  Si hay un papel les hago el dibujo…

Por eso la parte visual era muy importante, no podía haber ningún traspiés.  Vos tenías la puerta, un pabellón, otro pabellón, la cancha de futbol, más pabellones. (Dibuja)  Y  tenés la parte de administraciones, y ahí nomás la puerta de entrada –la garita, la guardia- y por ahí un mástil.

Y después arriba tenías las torretas laterales (indica las torretas). Entonces todo ese pasillo es un pasillo con rejas, o sea que el hombre desde la torreta tiene un visión directa salvo en pequeñas partes donde está cada guardia que lo tapa el edificio. Cualquier movimiento que vos hicieras en ese pasillo, eras detectado y cagaste. Y después entre cada uno tenés rejas. Entonces vos tenés un pasillo enrejado con visión desde la torretas, salvo en la parte de las puertas que además tienen un guardia que abre cada puerta (que es de rejas también). Entonces todos los movimientos tenían que ser muy rápidos y minuciosos. Por ejemplo: había que agarrarlo rápido y tirarlo del cinturón rápido, tirarlo para atrás afuera de la visión de las torretas. Porque varios cayeron  de culo digamos, porque  se los tiraba para sacarlos y remplazarlos rápido.

De los seis que conformábamos el  primer grupo del Plan de fuga, había cuatro que se tenían que vestir rápidamente. Entonces, se los metía en una celda y había un equipo de compañeros que desvestían  a los guardias y otro equipo que te ayudaba a vestirte a vos. Porque teníamos menos de diez minutos para hacer la toma del penal.

Este primer grupo sale, y vamos arriba, reducimos a la guardia cárcel de mujeres que había arriba. Pero para acceder al pabellón de mujeres que estaba arriba, tenías en la escalera una guardia también que tenía que abrirte, porque no había comunicación  directa entre guardia cárceles mujeres y guardia cárceles hombres. Para pasar de un pabellón a otro tenías que estar muy justificado y tener la autorización del oficial de guardia. Pero como yo tenía el uniforme militar, la mina – la guardia cárcel mujer- nos abre con mucha sorpresa y cuando abre se la reduce. Y allí se libera a las compañeras del pabellón de mujeres que eran parte del grupo de consolidación del plan de fuga. Evidentemente no podíamos poner a ninguna compañera en el grupo de seis, porque ahí sí rompíamos la lógica, porque no había contacto entre hombres y mujeres.

Después hay unos veinte hombres que son los que van remplazando a todos los de las torres. Afuera vos tenés un sistema de rejas, y ya después la parte administrativa, salvo la reja final detrás.
Para llegar a la sala de guardia había un escalerita por la que tenías que salir para entrar a la sala de guardias. Todos tenían que ser movimientos muy suaves, para no ser detectados.
Bueno el primer grupo de seis, la topadora, va reduciendo los pilares con guardias…y el segundo grupo, va a consolidando esta posición y va a ordenando  con los compañeros de cada pabellón que esto quede consolidado. Que no haya ningún problema, ni disturbio. Y que esta gente no se dé cuenta de que vos tomaste ya los pabellones. Porque  nosotros solamente remplazamos a los guardias que ocupaban lugares en el avance por el camino que hacía al plan, pero todo el resto sigue siendo guardia cárceles y no nuestros compañeros vestidos de guardia cárceles.  No teníamos tiempo de reducir todo el perímetro porque nos llevaba más de los 10 minutos que nosotros necesitábamos par la fuga.
Cuando llegamos acá, se toma la zona de administración, pedimos  por el oficial de guardia de exterior. El oficial de guardia del exterior está armado, el oficial de guardia del interior  está desarmado. Cuando llamamos al oficial de guardia adentro, entra desarmado y cuando entra desarmado se lleva la sorpresa de que teníamos el penal tomado. Èl nos empieza a decir que  es una locura, que es imposible, que no se puede salir. Y bueno se lo convence.  Él es el que le abre la reja a un compañero nuestro  vestido  de oficial de guardia cárcel.


La parte final de la fuga y la salida de la cárcel

Salimos como a un gran pasillo donde hay como una arcada en la puerta grande y al lado un mástil. Acá había un guardia que no habíamos tenido en cuenta… no sé porque, un  guardia cárcel con un fal. O sea que cuando nosotros estábamos saliendo, nos mira, y desde donde estaba a él hasta donde estábamos nosotros acá había poca distancia. Lo llamamos con voz de mando militar, el tipo viene. Mientras tanto, nos están mirando desde los otros puestos de guardias. Se le ordena que esté en posición  de firmes y que presente el arma. Cuando presenta el arma, la presenta con un movimiento que no es el militar. Entonces se le dice: “preséntela bien”. Eso lo están mirando todos y evidentemente se dan cuenta de que hay un Oficial del Ejército (que era yo) que está haciendo alguna demostración. Cuando nos entrega el arma, entra y nosotros mandamos a uno de los compañeros, improvisando porque no teníamos pensado cubrir ese puesto  con un remplazo, para que visualmente vean que esta guardia no se fue.
Subimos a la sala de guardia, donde está la zona armada. Se los hace formar y se les dice que es lo que está pasando, se los reduce y se los pone a todos en una salita del lado que era la cocina. Se toma rápidamente el armamento y salen los compañeros a remplazar las garitas.
Cuando salen los compañeros a remplazar las garitas, el segundo grupo ya está acá con nosotros. Y yo salgo con el segundo grupo, eran acuérdense 19 compañeros – de los 19 salimos 16- y nos dirigimos hacia la reserva.

Todo esto tiene un gran muro y la reserva está afuera del gran muro, hay 80 hombres, y nosotros teníamos que coincidir  con que esos 80 se fueran remplazando, es decir teníamos que coincidir caminando para que el compañero nuestro de arriba redujera al primero y el otro al segundo y en forma impecable, porque si no quedábamos a tiro de fal al descubierto porque esto era descampado. Bueno se hace perfectamente, cuando nosotros tenemos que llegar al que nos tiene que abrir la puerta, nos está mirando a nosotros y también mira que lo están viniendo a remplazar. Que viene un oficial  del servicio penitenciario con otro- compañero nuestros los dos- que viene en dirección a remplazarlo. Cuando él viene acá, están los compañeros nuestros hablando con él y abre directamente, yo le doy la orden, pero el tipo ya sabe que hay algo raro.  Piensa que hay inspección militar que viene por abajo y que a él lo vienen a remplazar, abre la puerta  y cuando abre la puerta lo reducen y se lo llevan. Y nosotros entramos a la segunda sala que estaba  en la parte de descanso, como una cocina y, en otra parte, la del  dormitorio donde la mitad estaba durmiendo.

Reducimos primero la parte del dormitorio, después entramos le hacemos la alerta a los que estaban durmiendo, los hacemos  formar, los llevamos todos a la ducha el baño y ahí se los reduce. Eso queda en manos del segundo grupo, y cuando estamos saliendo vemos que viene un grupo de sesenta presos comunes que estaban en  la parte de los talleres. Que nos conocen, nos conocen de la convivencia y nos ven que estamos de uniforme militar, unos de ejército y los otros disfrazados de guardia cárceles y que no están las guardias. Entonces hay un primer intento de querer ganar la puerta. A lo cual, los compañeros que están ahí los convencen del riesgo  y quedan adentro donde están los guardia cárceles y, además, para que no queden vinculados con el intento de fuga.

La salida y los imprevistos

Cuando yo salgo, tenemos un primer percance – que ahí está Susana (mi compañera) con unos compañeros más-  cuando van a reducir el puesto, que es importante porque tenían radio, se arma un tiroteo y cae un guardia cárcel, Valenzuela, que reconoce a uno de los compañeros. Este, o sea, en ese momento de  máxima tensión  agarra la radio Marcos Osatinsky  cuando lo llaman para ver  qué había pasado y dice que está todo normal y que fue solo un percance y los tranquiliza. Ese momento es el momento más complicado. Es el punto crítico. ¿Qué ocurre? La compañera de acá tenía que hacer una señal arriba desde el pabellón, que era un movimiento de un pañuelo que indicaba el inicio de la operación, la parte más  sencilla de la operación es la que nos hace fracasar, en parte, la acción. Porque el compañero que está afuera mira la señal y la entiende mal y piensa que se suspendió, entonces manda para atrás los camiones –que eran el transporte que iba a llevarnos al aeropuerto-. Y pone en acción en plan de repliegue. Nosotros tomamos el penal, pero no teníamos vehículos para evacuar la fuga. Entonces nos queda  un compañero que es Carlos Coleman, “el loco”, 19 años, que escucha el tiroteo, y en vez de decir esto está complicado, dice los compañeros me necesitan y se mete por la guardia.

Y bueno subimos el primer grupo que éramos seis, al falcón. Y el pan B que teníamos era que si fracasaba el tema del trasporte había que tomar  los vehículos que tenían los del sector de administración. Lo que pasa es que en ese momento los vehículos que tenían estaban en mal estado o no se conseguían las llaves. El otro plan era llamar a un remis, que es lo que ponen en marcha los compañeros.

La toma del aeropuerto


Cuando nosotros llegamos al aeropuerto, estaban tres compañeros arriba del avión que era El “Gallego” Fernández  Palmeiro, la compañera Ana de la FARC y dos compañeros del ERP, Ferreryra, el “petiso Ferreyra”. Cuando llegamos al aeropuerto, el avión de línea estaba carreteando para irse, llegamos más tarde porque nos demora el tema del trasporte. Bueno, estaba carreteando para irse, nosotros intentamos pararlo con la torre de control, y chocamos, porque la torre estaba parada. Intentamos volver a los vehículos, yo me voy al aeropuerto, entro a mirar qué pasa y ahí me doy cuenta de que el avión está por despegar. Salgo, aviso que el avión está por despegar, y nos ponemos de acuerdo y decimos “bueno, generamos caos” porque había que parar el avión a como dé lugar. Entramos todos corriendo al aeropuerto diciendo “hay una bomba, paren  el avión, hay una bomba”. El “Pelado” Osatinsky  y el Robi me preguntan en ese momento: “cómo despliego la tropa”. Empezamos a actuar un gran despliegue, pongan acá, paren la pista. Un despliegue. Todo actuado.
Entonces el tipo está mirando eso y para el avión. Y le da la orden de que pare el avión. Y el avión se queda parado. Lo paran por radio.


En el aeropuerto se me presenta el Teniente Coronel Parkin. Me mira y me dice: “Teniente ¿qué hace usted acá?”, y yo le digo vengo a despedir un familiar una de esas boludeces. Y me dice: ¡“tiene la charretera al revés”! no me olvido más. Me miro así y pienso: ¡cinco años de Liceo y ponerme la charretera al revés, imperdonable! Fíjate la tensión  de ese momento que tenía la charretera al revés. Entonces lo miro y le digo: “Anoche tuvimos una fiesta y usted sabe cómo son las mujeres con el uniforme, siempre juegan”. Ese Teniente Coronel es un tipo que después hace una declaración espectacular diciendo que los compañeros cuando llegan y toman el aeropuerto eran soldados con honor y con mucha corrección. Después lo meten en cana y no sé si se salva. Lo golpean muy fuerte por todas las declaraciones que hace.


Bueno, se arma el caos, todo el mundo corriendo para el avión, nos salva una vez más un empleado. Un viejito que limpiaba la escalera, porque sin la escalera no se podía subir. Subo yo primero abro la puerta y aparece el “Gallego” Fernández Palmeiro  con una azafata agarrada de la cintura y me pone la pistola en la cabeza. Pensando que había fracasado la operación y que lo que venía era la represión. El Robi de abajo le dice “Gallego es el vasco, es el vasco”, y el Gallego lo mira al Robi lo reconoce y zafé porque a mí no me salió ni una palabra, no tenía voz. Porque además la cara de loco del gallego era terrible…
(Sonríe)

La demora del segundo grupo al aeropuerto

Esperamos para que venga el segundo grupo y el tercero y no vienen. Los tiempos que nosotros estimamos en los que reaccionaría la Base Aérea Naval de Trelew, no son los tiempos con los que reaccionaron, le dimos un tiempo prudencial, pero la verdad es que se demoraron un montón.  Decidimos levantar vuelo porque  si nos cruzaban un vehículo en la pista no salíamos, y empezamos a dar vueltas en círculo en el aeropuerto, esperando a que lleguen los compañeros. Los compañeros llegan, toman la torre de control, pero no toman contacto con nosotros para que el avión no baje, damos vuelta y damos vuela hasta que decimos “se terminó, agarremos rumbo a Chile”, porque el piloto de esta nave de Austral, con tal mala suerte, recién era su primer vuelo después de un tratamiento psiquiátrico. Entonces lo agarramos mal, porque el tipo a mí me odio durante muchos años, me pegaba en cada declaración. Osatinsky, que era el más grande de nosotros, el  más canchero, me hizo hacer a mí el rol del malo y él venía como  tucumano… le hablaba bien… Entonces cada vez que yo entraba a la cabina hacia de desaforado que venía con la pistola en la mano, y el gallego y me sacaba, y la verdad que lo trabajó bien al piloto porque lo tranquilizaba. Cuando levantamos vuelo se empieza a volver loco de nuevo por el tema del combustible, y cuando le decimos que íbamos a Chile no tenía la hoja de ruta, no sabía cómo estaba  el tema del clima.

Bueno cuando de la torre de control, nuestros compañeros no se comunican con nosotros, nos vamos a Puerto Montt en el avión, y de Puerto Montt después a Santiago de Chile.

La llegada a Chile

Allende ya sabía por el lado de los compañeros del ERP y de Cuba que la fuga estaba en marcha y que era muy probable que le cayéramos con un regalito. El Jefe de la Custodia de Salvador Allende y cuando  llegamos a Puerto Montt lo que hacemos es bajar parte de las mujeres, no me acuerdo, no sé si había chicos, creo que no había chicos y nos vamos con el resto a Santiago. En Santiago había una movilización muy grande del Partido Socialista chileno. Baja el “Negro” Quieto, baja Robi y ellos dos negocian, se negocia la entrega del avión y la situación nuestra.

Bueno cuando llegamos ahí nos bajamos del avión, yo bajo del avión estaba todavía con uniforme, el resto de mis compañeros estaban con uniforme de guardia cárcel, bajan los llevan a una furgoneta y a mí me separan y me mandan a un coche con los camaradas policías del operativo, que suponían que yo era un rehén. Hasta que empezamos hablar y me dice “bueno supongo que habrá sufrido mucho la situación como esta”. No, le digo, ¡si son compañeros! Entonces, aceleran se ponen al  frente de la furgoneta, paran la furgoneta, me bajan y me meten ahí. Cuando llegamos a la prisión a la DINA, que sería Superintendencia de Seguridad  Federal nuestra, ahí había un oficial del Ejército Argentino, un oficial camarada del Ejército Chileno  y me degradan, me separan, me sacan todo lo que es la parte de símbolos, me dejan prácticamente con la chaqueta sola…

La masacre de Trelew


Cuando viene el asesinato de los compañeros, nosotros tenemos esa madrugada una requisa, nos despiertan, nos sacan los cordones de los zapatos, los cinturones, la radio, hasta que cerca del medio día nos comunican el asesinato de los compañeros.

El General Lanusse muy inteligentemente le plantea a Allende que nos deje presos, que no iba a ejercer el tema  de las fronteras ideológicas y que no iba haber un cerco a la situación chilena sino al contrario que las relaciones comerciales, institucionales con Argentina iban a seguir vigentes siempre y cuando Chile tuviera esa actitud, la mayoría de los ministros deciden que nos quedemos presos y que no sigamos a Cuba.

Hay una reunión de Gabinete,  en esa reunión  Salvador Allende termina diciendole a su Gabinete- a Altamira, que era Secretario General del Partido Socialista en ese momento y era el que tenía el contacto político con nosotros-: “Que el ejército Argentino había perdido el honor a partir del asesinato a los compañeros”,  y como Presidente se bancó que nosotros saliéramos. Y entonces en minoría Allende decide que nosotros sigamos viaje, y es ahí es que nos vamos para Cuba.

Con los 19 compañeros del segundo grupo había un plan que teníamos establecido que si fracasaba la acción -tanto como para el primero, como para  el segundo grupo y ya estando en el aeropuerto, y para los que estaban en el penal- debíamos tener las condiciones de rendición: que estuvieran el Juez Federal, los médicos, estuvieran los abogados y la prensa, a partir la cual ahí se hacía todo el tema de la ceremonia de rendición. Eso es lo que hacen los compañeros.

La violación de la  garantía de vida

Vos fíjate que ellos se entregan a un Juez federal que tramita la entrega del Aeropuerto junto con compañeros nuestros con la prensa televisando, que es el famoso documento histórico de cuando hablan los compañeros con los abogados de la zona. Allí se plantea, primero que estaban bien físicamente, hay un médico que los revisa uno por uno y que certifica que de ahí salen bien… porque, porque sabíamos que ante esa situación la posibilidad de tortura, era una posibilidad cierta. Segundo que estuviera filmado, para que vieran que la entrega era la rendición pacifica, tercero la garantía jurídica y los abogados, y se planteó que los compañeros iban hacer reintegrados al penal y que en ese momento a partir de la directiva del segundo grupo, entregaban al penal ordenadamente. Entonces también en el penal estaba el abogado, estaba la justicia, estaba la prensa para evitar cualquier tipo de maniobra especulativa por parte de la represión.
Luego, los suben al colectivo con la idea de que vienen a la cárcel y en ese momento Lanusse decreta un estado de sitio, con lo cual los Jueces federales pierden su jurisdicción y quedan bajo mando militar del Ministerio de Defensa. A partir de ahí se llevan a los compañeros a la base de Trelew.

Masacran a los 19 compañeros, alegando otro plan de fuga inexistente. Y fíjate los años que demoró, casi 40 años, para desarmar esa gran mentira.

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Después de 40 años, en el juicio sale la verdad.

De los 19 quedan 3 vivos que la flaca María Antonia Berger, Ricardo René Haidar y Alberto Miguel Camps Los tres son asesinados después por la Escuela Mecánica de la Armada, o sea la marina siempre  tuvo un sentimiento de venganza hacia nosotros. Yo en el año  ‘82 dos veces estuve a punto de caer en una emboscada de la ESMA, te seguían, te seguían rigurosamente como gran objetivo. De hecho en el ‘77 fíjate que la emboscada que me  hacen, la hace Astiz, o sea la marina siempre nos tuvo como objetivo privilegiados.

Nosotros nunca nos imaginábamos la masacre, de la masacre nos enteramos cuando vinieron nuestros abogados, y ahí nos informan de la muerte de los compañeros, bueno ahí estaban la compañera de Santucho que estaba embarazada, mi compañera, y además los compañeros nuestros, los 19 porque no hablaban de sobrevivientes, de los tres sobrevivientes nos enteramos después en Cuba, mucho después.


Los crímenes de la masacre fueron crímenes de Lesa Humanidad


¿Alguna vez habías imaginado antes de 2003 que esos crímenes de Trelew iban a ser considerados crímenes de Lesa Humanidad?

Nunca, nunca, o sea cuando yo fui al inicio del juicio, después de 40 años era insólito e increíble! Digamos que igual me quedó picando Ezeiza, ¿cuándo se va armar el juicio, sobre algo que está documentado, que también filmado? Igual que Trelew, Ezeiza sigue siendo un gran asesinato de cientos de personas que quedó en la oscuridad total, cuando vos tenías filmado los protagonistas y testimonios.  De igual manera los bombardeos del ‘55, para mí los bombardeos del ‘55 y Ezeiza son dos hechos de muchas muertes, barbaridades que nunca han sido tomadas por la Justicia.

Medios de comunicación en el proceso de resistencia

Participaste del armado de Radio Noticias del Continente, ¿cómo fue esa experiencia que fue usada por los sandinista?

Sí, nosotros siempre tuvimos en los medios de comunicación una política, te diría casi de avanzada en el desarrollo, por eso teníamos a Rodolfo Walsh, o sea compañeros con experiencias en las agencias, los diarios, las revistas.
La revista combativa que era la “Estrella Federal” del ejército, el Evita Montonera, De combate, De mimeógrafo, De militancia, la revista como Descamisados, y los distintos nombres que fueron tomando en la medida que las prohibían, el diario “La voz”, el diario “Noticias”.  Y afuera teníamos la revista “Vencer”, que era en español, en inglés, en francés; de la que fui director hasta fines de 1978 cuando voy a Nicaragua. Eran los medios de comunicación junto con la Radio – que era Radio Noticias del Continente – .


El esquema era instalar una radio para poder comunicar lo que el cerco informativo que tenía la Argentina no comunicaba en ese momento y además para la comunicación en clave con los compañeros en el país.
En principio, la íbamos a poner en Ecuador. En Ecuador me acuerdo que estaba
 (de presidente) Jaime Roldós Aguilera; yo estaba a cargo en Política Internacional, Eduardo “Carlón” Pereyra Rossi Estaba en Secretaria de Prensa, entonces, teníamos que buscar un lugar internacional porque la radio tenía que ser legal y teníamos que buscar un lugar apto y con condiciones de seguridad como para que la radio funcione…

Desechamos Ecuador por un tema, en ese momento, de inestabilidad política y de precios y aterrizamos en Costa Rica, porque ahí teníamos muy buena relación con el ex presidente de Costa Rica, que en realidad hizo una revolución en Costa Rica, que es el viejo José Figueres, con hay un levantamiento civil muy fuerte que termina disolviendo el ejército y es el único país que tiene Guardia Civil, una guardia como una Policía Federal y no tiene ejército. El ejército en Costa Rica no existe más. Y en ese momento, teníamos muy buenas relaciones con todos los partidos políticos – Costa Rica tiene la ciudad en un terreno muy alto de montaña y después baja tanto hacía el Pacífico como al Caribe-  y nosotros teníamos ahí la posibilidad de un terreno que era en unas montañas y que podíamos poner la antena rómbica con muy buena llegada a la Argentina, y no sólo fue en Argentina sino también que esa radio se escuchaba en VietNam. Tenía un espacio cubierto muy grande.
La radio la hicimos con unos compañeros nuestros de comunicación que participaban en los Congresos de Comunicación y había un personaje que había copiado la tecnología de una radio americana que es la que nosotros instalamos en Costa Rica. Armó un equipo especial para nuestra radio.
Se armó un consejo, que era una Presidenta, una compañera que era miembro del Partido Socialista Costarricense, se armó un consejo directivo en el que estaban todos los partidos políticos, se sumaron el Comité de Solidaridad del Pueblo Argentino que estaba en Costa Rica y se armó la radio. Realmente con un nivel profesional muy importante, hay un libro que lo publicó Raúl Cuesta, que era uno de los periodista, su compañera, “la Negra”, era una de las voces, era muy buena locutora, extraordinaria; y estaba Isauro y su compañera, que eran tucumanos,  que estaban en la planta, en donde estaba la antena transmisora.

La parte legal, de transmisión del estudio estaba en el centro de Costa Rica y la planta estaba en las afueras unos 40-50 km. En esa planta estaba Isauro Martínez y una compañera nuestra, que está en la política de Derechos Humanos, una compañera a la que le secuestran toda la familia en Tucumán, Marta. Ellos tuvieron dos atentados en esa planta. Dos intentos de destrucción de la antena.
En el año ’78, el armado de la radio costó casi 2 años y medio de trabajo, cuando empezamos a transmitir, cuando venían los informativos argentinos, el inicio era la marcha peronista en guitarra. Esa radio se hizo famosa, fue reconocida como radio Sandino. A nosotros nos interesaba, además de respaldar ese proceso en América Latina, conocer la experiencia directa de ese proceso insurreccional en el continente, y ahí me piden formalmente que le transmita a la conducción nuestra la necesidad de la radio en el ’78, que ya estaba todo el proceso de ofensiva, de romper el cerco informativo en Nicaragua. Accedemos y planteamos como única condición que si la apuesta salía bien, si se generaba un segundo triunfo de una revolución en el continente, la radio se trasladaba a Nicaragua porque obviamente no iba a poder resistir los embates.
Todavía no había ocurrido ningún atentado contra la radio, incluso las transmisiones hacía el país, eran transmisiones  junto con la FELAP – un organismo importante de la prensa- Rodolfo Puigross, que estaban dentro de un marco de romper el cerco informativo de todos los secuestros, las desapariciones, sobre los organismos de derechos humanos, todas las denuncias que adentro no se conocían y afuera eran lo cotidiano. Todo eso iba por ese medio que era una radio de onda corta. Se enteraba todo el mundo.

Cuando empieza a transmitir Radio Sandino, se vienen compañeros del Frente Sandinista, que prácticamente toman  un horario determinado de la transmisión, incluso, se transmite desde ahí en palabra claves a las columnas, direcciones, los compañeros se compran una radio, que es una Sony chiquita, que es ideal para las mochilas, era la que se usaba para escuchar las radio de onda cortas, muy aptas.

Esa radio se construye, se usa, se reconoce a nivel internacional como radio Sandino, lo uso la conducción para todas las proclamas y para cuando viene el triunfo de la revolución en Nicaragua, nosotros nos dedicamos a tomar varias casas que expropiamos, selectivamente, me acuerdo una particular que tenía un gran patio español, muy linda, enorme, para ubicar la radio era espectacular.  Y tomamos tres o cuatro casas aledañas más, para ubicar a los compañeros que tenían que trabajar ahí. Cuando estamos todos en ese proceso de recuperación de terreno para hacer la radio, aparece la OEA como un tema que iba a condenar la revolución nicaragüense, ¿y qué iba a generar eso?, iba a generar un cerco, un aislamiento importante. Con muy buen criterio los nicaragüense negocian con la dictadura militar, el proceso semidemocrático  -estaba José Sarney en Brasil, un ex general democrático haciendo la transición a la democracia en Brasil- y la dictadura militar Argentina, Videla, que muy inteligentemente, en vez de confrontar deciden entrar en esta política de desestabilización manteniendo un cinismo jurídico de no intervención y meter las contras, los suboficiales genocidas de la Escuela de Mecánica del Ejercito, a desarrollar junto a la política de Ronald Reagan, todo lo que es los Contras o la Contrarevolución en todo Centro América y no sólo en Nicaragua. Pero ya el Imperio toma Nicaragua como un proceso de desestabilización del Continente, entonces usa como fuerza de tarea toda la parte de especialización en genocidio del Ejército Argentino. Algo así como ocurrió con la UAF francesa,  de traer los oficiales que habían torturado para que den los cursos, bueno ese es el rol que tienen los argentinos en Centro América.

Ahí tenemos una pequeña discusión con el frente, porque nosotros tuvimos en realidad tres atentados.
El primero en el que intentan romper una de las torres. Nosotros teníamos un perro que se llamaba Duque como el ovejero alemán, Duque queda apuñalado por un comando, que era de Raúl Antonio Guglielminetti, alias “Mayor Guastavino”, que estaba como fuerza de tareas en la zona. Duque con ladridos alerta a los compañeros, se arma un tiroteo y se repliegan, porque la antena (donde estábamos nosotros) estaba arriba o sea que ellos tenían una posición desfavorable militarmente.

Hay un segundo intento del copamiento de comando, también el perro sale baleado, porque alerta y también tienen que replegarse, es más le hicieron un reportaje como la famosa perra Laika y lo hicieron ladrar en el reportaje (risas).

Y hay un tercer atentado en el que tiran una bomba de napalm desde un avión que pega en el techo de lata, sobre las plancha de chapa, las atraviesa, recorre todo el pasillo hasta el final y no explota.  O sea que se salva el equipo magistralmente.
Esto se sumó a un atentado que hay contra nuestras oficinas en Costa Rica y ahí se nos generó un problema con los costarricenses, porque fue en una zona “pacífica”, y ahí levantamos la radio y la llevamos a Nicaragua después del 19 de junio.
Y ahí quedó emplazada porque vino este acuerdo diplomático, donde la dictadura argentina envió un barco  de alimentos y, mirá el cinismo, otro de medicamentos para la revolución nicaragüense y el compromiso de que si Nicaragua no desarrollaba políticas expansivas hacia el resto de los países la OEA no lo condenaba. Así que ahí terminó la vida útil de Radio Noticias del Continente y se nos esfumò el compromiso de tener una radio de onda corta, pero fue una experiencia de mucho tiempo. Es la radio que transmite el 24 de marzo de 1980 el asesinato del obispo del Salvador, Óscar Romero, cuando lo matan, estaba grabado, estaba nuestro periodista en ese momento.

La radio se fue armando con un nivel de información de América Latina muy importante porque se formaron los que llamábamos los Corresponsales Voluntarios, entonces, en cada país donde había un Comité de Solidaridad con el Pueblo Argentino teníamos un corresponsal de Radio Noticias del Continente. O sea, prácticamente armamos como una agencia, bueno, a partir de esos corresponsales se empezó a articular la agencia de noticias en el exterior, o sea se empezó a armar una red de comunicación muy importante, fue una de las experiencias realmente importantes y poco conocidas.
Eso empezó en el ´77 y llegó hasta el ´80.

Repasábamos en esta nota nombres, Walsh, Ongaro, y muchos más personajes  representativos de ese momento. ¿Qué relación tuviste vos con ellos y a la distancia cuál era  el aporte que sentís que estos personajes le dieron a la militancia de los ´70?

En primer lugar, yo siempre lo pongo como ejemplo. Viste cuando se habla de la conducción de Montoneros, se habla de estigmas. Uno de los estigmas era que nosotros mandábamos a los jóvenes a la muerte. Bueno, estos jóvenes supuestamente tenían 15 años o 10 años más grades que nosotros. Imagínate, Rodolfo Walsh hoy tendría ochenta y pico de años, y por eso el choque que tiene la gente cuando nos ve. Y te pongo un ejemplo, no solo en el país sino también en Nicaragua, cuando nosotros nos vinculamos con el Frente Sandinista de Liberación en el año ‘76/77 llamaba la atención la nuestra edad, porque nos asemejaban a tipos más grandes, por la historia, por el proceso de lucha que se había dado en la Argentina. Cuando la gente nos veía acá, después  del triunfo de la democracia en el ‘83/84, clandestinamente y después legalmente, les llama la atención eso porque les chocaba –  porque si nosotros mandábamos a los jóvenes a la muerte, y nosotros éramos incluso tan jóvenes, entonces, qué edad teníamos… lo primero que te preguntan es ¿Cuántos  años tenían ustedes en ese momento? Pregunta obligada de todos los periodistas. Bueno eso tiene que ver con esto, Walsh , el Negro Sabino, Marcos Osatinsky, Julio Roqué, el mismo Gringo Jager eran compañeros que eran sólo un poco más grandes…

Yo tengo la misma edad que Pepe, Mario Eduardo Firmanich, somos los dos del ‘48. Nosotros podríamos haber sido los responsables de la Juventud  Peronista porque éramos más jóvenes incluso que los compañeros nuestros que estaban a cargo de la JP.
Es decir, es una generación muy joven que llega a entusiasmar, no por un tema generacional sino por un tema político ideológico, a una parte muy importante de nuestro Pueblo y a una parte  muy importante de dirigentes como Rodolfo Walsh. ¡Nadie puede decir que nosotros llevábamos de las narices a Rodolfo Walsh, en todo caso, la pregunta es qué es lo que atrae a Rodolfo Walsh de nuestra generación juvenil tan importante!

Como puede ser hoy lo que nos pasa a nosotros en acompañar un proceso refundacional que se puede dar en la Argentina con generaciones que son continuidad de nuestra historia, de nuestra historia de lucha, del movimiento nacional.


 

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