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Ago 25 2017

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FALSEDADES DEL LIBERALISMO

Por Carlos Andrés Ortiz

Tema como para llenar una enciclopedia, pues la “creatividad” de los personeros del establishment nunca descansa; permanentemente crean supuestos “pensamientos inapelables”, los cuales suelen ser impuestos en base a la fuerza bruta del machacar de los medios de comunicación concentrados.

Intentemos analizar algunos de los más repetidos.

“El mercado todo lo regula, todo lo soluciona”.
Falso. Las sucesivas crisis económicas demostraron lo contrario, de ellas se salió con decididas intervenciones correctivas, regulatorias e incluso fuertemente intervencionistas directas, por parte de los Estados Nacionales. Por caso, la fortísima crisis financiera mundial de 2008 fue directa consecuencia de la falta de controles estatales que pudieran frenar la codicia desenfrenada y las especulaciones brutales del mega sector financiero transnacional.

Además, “el mercado” es un eufemismo para tapar la realidad, “el mercado” son los oligopolios corporativos.

“El Estado es ineficiente, los privados siempre son más eficientes”.

Falso. La enorme mayoría de los avances científicos, sociales, e incluso económicos se debieron al accionar directo de los respectivos Estados, que se fijaron objetivos de desarrollo y de grandeza nacional e incluso regional. Ejemplos hay abundantes.

En Argentina el desarrollo tecnológico nuclear, satelital, de otras tecnologías de avanzada, los comienzos de la industria pesada; logros sociales como la alfabetización, la erradicación de enfermedades endémicas, y un largo etcétera; en lo geopolítico grandes obras de integración territorial; etc.

En el mundo abundan ejemplos de los Estados que eficientemente alcanzaron y sustentan logros relevantes, como la tecnología espacial (la NASA y entes similares en otros países), grandes industrias aeronáuticas (Airbus, Embraer, similares de Rusia, China y otros países, incluyendo EEUU en el cual los “privados” como Boeing dependen en buena medida de apoyos estatales); y el listado sigue.

“Hay que achicar el Estado para agrandar la nación”.

Falso. Muletilla con la cual se pretendió primero imponer y luego justificar los desmanes socio – económicos perpetrados por “el proceso”, que impuso el neoliberalismo bajo custodia de las bayonetas. Tristes años en los que Nuestras Fuerzas Armadas operaron como tropas de ocupación al servicio de los poderes financieros transnacionales, en nuestro propio territorio; ¡y muchos retirados insisten en “no darse cuenta de esas aberraciones! Pero ese ya es otro tema.

“La teoría del derrame”.
Falsa.
Supone que la riqueza, concentrada intencionalmente en muy pocas manos, será más eficientemente utilizada, pues –supuestamente en forma harto maliciosa- afirma que los dueños del poder concentrado (los oligarcas y la alta burguesía) están más capacitados para utilizar eficientemente los recursos, y que –siempre supuestamente- una vez bien utilizados esos recursos para invertir más eficientemente, y satisfechas primero todas las necesidades de esas clases privilegiadas, luego la riqueza “derramará” sobre toda la población y todo el país, causando mayor bienestar con más eficiente uso de las riquezas.

Es toda una construcción de supuestos maliciosamente falaces, por múltiples motivos.

A) Las “necesidades” humanas son infinitas, la propensión al consumo suntuario de las oligarquías es infinita, así como inexistente o irrelevante su propensión a la solidaridad humana y social;

B) las oligarquías y las altas burguesías, colonizadas mentalmente, tienen una fuerte propensión a consumir bienes y servicios importados, por lo que tienden a “derramar” fuera de nuestras fronteras;

C) es bien sabido que las oligarquías, son apátridas aunque declamen patriotismo formal;

 D) es fácil demostrar que las oligarquías en Argentina son fugadoras seriales y compulsivas de divisas, lo cual “derrama” fuera de nuestras fronteras.

“La apertura comercial y la eliminación de protecciones aduaneras nos benefician”.
Falso.
En los períodos de liberalismo extremo, de desprotección total del mercado consumidor interior, junto con las compras indiscriminadas de bienes de todo tipo, en los hechos se importó miseria, desocupación creciente y masiva, y se atacó impiadosa y brutalmente a la industria, la tecnología y el comercio interno de Argentina. ¡Claro que siempre hay unos “vivillos”, especuladores, e intermediarios vinculados o parte de las oligarquías importadoras, que mientras el país se cae en pedazos, ellos ganan muy buena plata…y siempre son los “casos testigos” mostrados por los medios concentrados que blindan a los gobiernos liberales y apátridas.

“Debemos concentrarnos en aquellas producciones en las que somos más eficientes”.

Falso. Es el discurso machacado por la oligarquía campera (antes llamada oligarquía vacuna, hoy diversificada a sojera, cerealera y poco más que eso). Y es la muletilla repetida por los medios concentrados, economistas del establishment y otros que “hacen buena letra” para ser admitidos (y consecuentemente remunerados) en los círculos del poder oligárquico antinacional; y es lo que repiten

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las tilinguerías civiles y militares muy desinformadas y/o muy colonizadas mentales.

Con un criterio tan miope y cerrado, EEUU nunca se hubiera industrializado, y se habría concentrado a producir algodón, cereales, vacunos y porcinos y materias primas minerales. Con igual criterio burdo, Japón nunca debería haberse dedicado a otra cosa que no sea la pesca y producir arroz; Corea del Sur sería posiblemente el principal productor de arroz del mundo…y nada más; China se habría dedicado solo a la agricultura, algo de pesca y minería extractiva sin industrialización; Alemania seguiría siendo exportador de papas, maderas y carne humana (bajo el formato de mercenarios, muy valorizados en los siglos XVIII y XIX); con esa miopía Brasil no sería uno de los grandes productores mundiales de camiones, automotores, bienes industriales en general, industria aeronáutica de avanzada, etc.

“El Banco Central ‘independiente’ es correcto y es mejor”.

Falso. Si el Banco Central es “independiente” del Poder Ejecutivo y del Ministerio de Economía, pasa a ser un mega poder autónomo, que incluso puede boicotear las políticas de desarrollo que busque implementar el Ejecutivo Nacional. Esa “independencia” implica en los hechos subordinación a los grandes poderes financieros transnacionales y sus testaferros locales. El Banco Central independiente, significa que la especulación financiera tiene prioridad absoluta sobre las actividades productivas (se vio en los años ’90 y se ve ahora con la “bicicleta financiera” y otras operaciones usurarias institucionalizadas).

Por el contrario, un Banco Central subordinado a los lineamientos económicos dictados por el Poder Ejecutivo, pasa a ser un formidable instrumento para fomentar el desarrollo socio económico, poniendo a las finanzas como herramientas de la economía productiva.

En la década infame, en 1935, por directivas británicas y con un estatuto redactado en Londres, se creó el Banco Central de la República Argentina –BCRA-, cuyo objetivo excluyente era “mantener el valor de nuestra moneda”, sin ninguna referencia a promover el desarrollo socio económico ni la industrialización. Era manejado de hecho por banqueros británicos. Prototipo de colonia dócil, era la Argentina de esos tristes años. Después, Perón cambió el estatuto del BCRA y lo puso como instrumento del desarrollo, siendo vital para concretar las múltiples transformaciones positivas logradas. Ante sucesivos cambios de gobierno, con los sucesivos gobiernos liberales, se “independizó” al BCRA, volviendo a subordinarse al Ministerio de Economía con cada gobierno de orientación nacional y popular.

Como dijera Perón: “la economía nunca es ‘libre’, o la maneja El Estado o la manejan las corporaciones (extranjeras en el caso argentino). Eso es enteramente aplicable al BCRA.

“Las grandes potencias económicas aplican la ‘libertad de comercio’ “.

Falso.
Burda falsedad desmentida por los hechos, pues las grandes potencias son “liberales” para exportar, pero proteccionistas para importar.
Tenemos frente a las narices, el burdo caso de los biocombustibles, que Argentina no puede exportar a Europa, como venganza instrumentada por España por nuestro “atrevimiento” de recuperar el dominio de YPF, ejerciendo nuestra soberanía; y ahora castigado con fortísimos aranceles por EEUU, como desquite por no apoyar activamente las acciones agresivas que esa potencia quiere instrumentar contra Venezuela, practicando un intervencionismo brutal, al estilo de la “diplomacia del garrote” de las primeras seis décadas del siglo XX.

Otro ejemplo de los muchos que hay de doble vara es el “liberalismo económico” que pregona la Unión Europea, mientras practica un cerrado proteccionismo para sostener sus producciones agropecuarias. Merkel respondió con las consabidas negativas, al genuflexo pedido de Macri para que nos compren cereales. oleaginosas y carnes. ¡Contra toda lógica, la CEOcracia neoliberal que nos gobierna, sigue proclamando a viva voz su adhesión doctrinal al “libre comercio”!

“Los precios de los combustibles deben “alinearse” con los valores internacionales.”
Malintencionadamente falso.
Fue el motivo real del golpe de Estado de 1930, y estuvo entre las prioridades de todos los gobiernos golpistas liberales posteriores, así como en el “noventismo” del menemato y el delarruato; y ahora volvió con la actual CEOcracia ultra liberal.

Los costos de producción de petróleo y gas de Argentina, son sustancialmente menores que los valores de referencia internacionales. Esa medida solo busca aumentar sideralmente las utilidades de las gasíferas y petrolíferas extranjeras (hoy en el poder, con el personero de Shell manejando el Ministerio de Energía), perjudicando gravemente a los usuarios y a toda la economía argentina.

“Es bueno endeudarse”.
Burdamente falso.
Lo expresó, entre muchas otras barbaridades, la verborrágica vicepresidente Michetti. Es bien sabido que la deuda externa es un poderoso instrumento de colonización económica, utilizado por la Banca transnacional y las potencias atlantistas, para doblegar voluntades e imponer brutales políticas de ajuste, desindustrialización y desguace de los Estados. Sobran

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ejemplos que lo prueban, y la triste experiencia argentina que desembocó en la crisis terminal de 2001/2002 lo muestra contundentemente.

“Los salarios son un costo más, y deben reducirse para poder competir”.
Falso.
Dicho por Macri hace unos años, lo que hoy es un descarnado objetivo buscado por el actual neoliberalismo recargado que gobierna a Argentina.
Lo que realmente buscan con eso, es concentrar brutalmente la riqueza en muy pocas manos, e instrumentar un neofeudalismo que cosifique a los asalariados, quitándoles todo derecho, precarizando empleos e institucionalizando altas tasas de desocupación, que por miseria y miedo impidan toda protesta contra las patronales, por más justos que sean los reclamos.

Eso está en línea con esa vuelta al siglo XIX que buscan establecer en lo laboral los poderes que forzan imponer la globalización salvaje.
Si el neoliberalismo macrista hubiese buscado competitividad de la economía argentina, no habría implementado las suicidas medidas financieras que provocaron inflación muy alta, mientras se retrasa ostensiblemente la cotización del dólar, lo que impide exportar y favorece las importaciones. Tampoco hubiera implementado los brutales tarifazos de los servicios públicos, ni favorecido las altísimas tasas bancarias, que ahogan a la economía y empobrecen más aun a la inmensa mayoría de los argentinos.

Las potencias atlantistas tienen altos salarios, y son competitivas, lo que desmiente la burda afirmación que busca empobrecer a los asalariados argentinos.
El listado de mentiras institucionalizadas por el liberalismo, no se agota en este breve listado.
¡Pero en las Universidades Nacionales y en los Institutos Militares, se sigue enseñando la doctrina liberal como si fuera un compendio de “verdades reveladas”, o poco menos!

​Carlos Andrés Ortiz

Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

 

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