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Ago 14 2017

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LOS BROTES DE AFTOSA EN MISIONES NUNCA FUERON ESPONTÁNEOS

En Misiones nunca hubo un brote de aftosa espontáneo, siempre se debió al contagio por la introducción de animales enfermos con el virus.
Por ejemplo, la vergonzante epizootia del 2000 en la cual la Argentina perdió el estatus sanitario internacional, fue debido al inmenso contrabando de bovinos enfermos del Paraguay a Formosa. De allí, a otras provincias fueron introducidos en caravanas de camiones, pasando por sinnúmeros de controles y utilizando documentos apócrifos sin que nadie se diera cuenta de nada. Tal lo sucedido en la provincia de Buenos Aires, donde la televisión mostraba miles de ejemplares rengos y babeando con síntomas del mal, al principio negado. Otra vergüenza.
Por esta razón, epidemiológicamente hablando, nuestra provincia es potencialmente vulnerable al tener el 90% de límites fronterizos con Paraguay y Brasil. Consecuentemente hay que estar en constante alerta, más aún con los variados pasos por caminos y caminitos en la frontera seca de Bernardo de Yrigoyen con Dionisio Cerqueira. Es sabido que cerdos de Brasil, suelen terminar en las porquerizas misioneras.
La idea de subsidiar a los pequeños productores propietarios de hasta 100 animales no me parece buena, pues el que tiene 110 o poco más animales dirá que tiene 100, conforme se dejarán animales sin vacunar expuestos a la enfermedad, tal lo ocurrido en septiembre de 1993 en el partido de General Conesa, provincia de Río Negro y el 2006 en Corrientes. Pues el brote de aftosa se produce en rodeos que no se vacunó, se vacunó mal o se dejaron animales sin vacunar.
Esta decisión del Senasa es una secuela, pues hablamos de una noble Institución, tal vez la más importante de Latinoamérica y una de las mejores del mundo, pero desgraciadamente siempre anduvo deambulando en falsa escuadra debido a su sempiterno problema financiero. Para que se entienda debo hacer un poco de historia. Y esta comienza con el doctor Oscar Bruni como presidente al comienzo de la democracia reconquistada, bajo el gobierno de Ricardo Alfonsín. Se propusieron varios objetivos, entre ellos crear la autarquía, combatir la aftosa, la vergüenza sanitaria del país y distribuir equitativamente con las provincias las partidas presupuestarias asignadas. La primera quedó postergada, pues las provincias la consideraron centralista y la rechazaron, pero dejaron la idea escrita. En el combate contra la aftosa no tuvieron tiempo de impulsarla, no obstante finalizaron con éxito las pruebas de la vacuna oleosa en los campos de Henderson, y concretaron la coparticipación de las partidas, que ayudaron positivamente a sostener el andamiaje. En los años 90 nos hicimos cargo en tiempo con la idea de concretar la autarquía, vencer la aftosa y resolver el encuadramiento del personal de acuerdo a las nuevas directivas. La autarquía establecimos pero mal, debido a que al Congreso mandamos un proyecto dando cabida a las provincias y, al contrario, aprobaron otro muy cambiado que daba gran injerencia a las cuatro entidades del agro y a las industrias frigoríficas en el Consejo de Administración, en desmedro de aquellas. Y con el encasillamiento del personal hubo grandes inconvenientes.
Sin embargo, la lucha contra la aftosa concretamos con gran éxito, de manera que en 1996 la OIE declaró a la Argentina libre del mal sin vacunación. En aquel entonces se llegaron a vacunar 60 millones de cabezas de bovinos. En la actualidad la existencia del ganado en pie se redujo a 50 millones.
Con el nuevo encasillamiento del personal se produjo un desfasaje de 12 millones de pesos-dólares, que obligó a la suspensión de la distribución a las provincias, y consecuentemente las arcas del Senasa quedaron muy mal. Tal es así, que el gran brote de Bariloche en 1993 se la combatió con las tarjetas de crédito del personal y la promesa de pagos diferidos a quienes apoyaron en la logística: personal de Gendarmería, encargados de realizar el rifle sanitario, abogados, escribanos, tasadores, máquinas viales, vacunas y todos los gastos inherentes para controlarla. Se sacrificaron casi 13.000 animales.
Como de ahí en más la situación financiera se tornó irregular, las cuatro entidades del Agro, (Confederaciones Rurales Argentina, Sociedad Rural Argentina, Federación Agraria Argentina y Coninagro) con los delegados de las provincias, más el Senasa y autoridades del Ministerios de Economía, armaron un proyecto del ley para aprobar esos 12 millones faltantes en la Cámara de  Diputados, con la intención de incorporarlo definitivamente al presupuesto del Organismo, pero lamentablemente, Felipe Solá, a la sazón Secretario de Agricultura lo vetó en la Comisión Económica donde se debatía el proyecto. Recuerdo que esa tarde concurrí  como representante del Servicio Nacional, oportunidad en la que también asistieron los legisladores misioneros Minino Losada (UCR) y Claudio Álvarez (PJ).
Solá pretendía asistir al Senasa con los fondos del FET, pero el ministro Cavallo no lo permitió, situación por el cual tiempo después, y obligado por esa necesidad económica, tuvo que unificar el Iascav (Instituto Vegetal) con el Senasa.
Ya Kirchner gobernando el país, Jorge Amaya, nuevo presidente del Servicio, anunció el aumento del presupuesto a partir del año 2006. Era una suma fija de 120 millones de pesos, equivalente a los 12 millones frustrados del 93,  cuyo objetivo fue sacar del apuro solamente ese año. Porque después todo siguió igual hasta el presente. Por lo tanto, debe deducirse que los paros y huelgas del personal en busca de ajustes salariales durante todos estos años tienen un mismo motivo: falta de presupuesto. Como también corresponde deducir que la decisión de reducir las 500 mil dosis de vacunas antiaftosa, contra las 200 mil que insinúan enviar a Misiones, tiene el mismo origen y no otro.
Considero que la mala praxis de funcionarios de gobiernos anteriores, repercute tarde o temprano en el presente. Y con más rigor en las provincias alejadas del poder central.

Rubén Emilio García

Doctor en Ciencias Veterinarias

Ruben Emilio García. | Médico veterinario, fue jefe de Zoonosis de la Municipalidad de Posadas, director de Sanidad Animal, director de Ganadería, miembro del Comité Ejecutivo de La Comisión Nacional de Sanidad Animal y vicepresidente del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).

 

 

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