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May 22 2017

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FLÚOR, VENENO QUE IDIOTIZA A LAS MASAS Y LAS CONTROLA



Por Norma Estela Ferreyra

El “mito de la prevención de la caries dental” asociado con flúor, se originó en los Estados Unidos en 1939, cuando un científico llamado Gerald J. Cox, empleado por ALCOA, el mayor productor de residuos tóxicos de flúor, y en ese tiempo siendo amenazados por las reclamos por daños de fluoruro, fluoraron algunas ratas de laboratorio, llegando a la conclusión de que el fluoruro reduce las caries y afirmaron que debería añadirse a los suministros de agua de la nación.

La historia de forzar el fluoruro en los seres humanos a través del agua potable está avalada con mentiras, codicia y engaño. Los gobiernos que añaden fluoruro al suministro de agua potable insisten en que es seguro, beneficioso y necesario, sin embargo, la evidencia científica muestra que el flúor no es seguro para la ingesta y allí donde  han fluorado el suministro de agua potable tienen los  índices más altos de caries, cáncer, fluorosis dental, osteoporosis y otros problemas de salud.

Debido a la presión de la industria del aluminio, la minería, las compañías farmacéuticas y fabricantes de armas, el flúor sigue siendo añadido a los suministros de agua en toda América del Norte (y  en diversos países, como Chile) y hubo  recientes acciones legales contra las compañías de agua que hacen esto.

La historia comienza en 1924, cuando “IG Farben”, una compañía alemana de fabricación de productos químicos, comenzó a recibir préstamos de los banqueros estadounidenses, que terminó con  la creación del enorme Cartel de la IG Farben. En 1939, por un acuerdo, la Compañía de Aluminio de América (ALCOA), por entonces el mayor productor mundial de fluoruro de sodio, y la Dow Chemical Company transfirieron su tecnología a Alemania. Y Colgate, Kellog, DuPont y muchas otras empresas finalmente firmaron acuerdos de cártel con IG Farben, creando un poderoso lobby, que fue apodado “la mafia del flúor” (Stephen 1995).

Al final de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno de EE.UU. envió a Charles Eliot Perkins, un investigador en química, bioquímica, fisiología y patología, para hacerse cargo de las enormes plantas químicas Farben en Alemania. Los químicos de Alemania contaron a Perkins, de un régimen que se había elaborado durante la guerra y había sido adaptado por el Estado Mayor alemán, para tratar de controlar a la población en una zona determinada a través de la medicación masiva de agua potable con fluoruro de sodio, una táctica usada en los campamentos de prisioneros de guerra alemanes y  rusos para hacer a los prisioneros “estúpidos y dóciles” (Stephen 1995). F

arben había desarrollado planes durante la guerra para fluorar en los países ocupados, ya que se comprobó que la fluoración causó ligeros daños a una parte específica del cerebro, haciendo más difícil para la persona afectada defender su libertad y causando que llegue a ser más dócil a la autoridad. El flúor sigue siendo una de las más fuertes substancias anti-psicóticas conocidas, y está contenida en un 25% de los fuertes tranquilizantes. Los militares estadounidenses continuaron la investigación nazi, explorando técnicas para incapacitar a un enemigo o medicar a toda una nación. Como se indica en el informe Rockefeller, un informe de la Presidencia sobre las actividades de la CIA: “el programa de drogas era parte de un programa más grande de la CIA para estudiar posibles formas de controlar el comportamiento humano” (Stephen 1995).

Los recientemente desclasificados documentos militares de EEUU, como los del Proyecto Manhattan, muestran cómo El fluoruro es la sustancia química clave en la producción de la bomba atómica y millones de toneladas de él fueron requeridos para la fabricación de uranio enriquecido y plutonio. Intoxicación por fluoruro, envenenamiento no con radiación, emergió como el principal riesgo químico para la salud de los trabajadores y las comunidades.

OTRO QUÍMICO MUY PELIGROSO ES EL CLORO EN EL AGUA
¿Cómo eliminar los tóxicos y convertirla en Agua de Calidad?: Alberto Mesanza es consultor especializado en tratamiento  de Aguas, sin productos químicos, que nos explicará cómo eliminar los tóxicos del agua de nuestra casa.

¿Qué lleva el agua que bebemos del grifo?: Esto depende del origen o naturaleza de donde venga el agua. En el caso de Barcelona, suele llevar cloro, metales pesados (plomo, cadmio, níquel) y sal, pero en cantidades muy bajas. Lo que pasa es que hoy ya conocemos más efectos sobre la acumulación de estos componentes tóxicos en el organismo y parece que estamos más concienciados a remediarlo. Además, tampoco afecta de la misma manera un adulto que ha estado expuesto a partir de los cuarenta años que un niño que desde que ha nacido bebe agua, por ejemplo, con cloro.

¿Qué patologías hay asociadas al cloro y a la acumulación de metales pesados en el organismo?
En el caso de los niños, un contacto continuado con cloro acaba generando afecciones respiratorias, sobre todo asma. El contacto con cloro en cantidades elevadas sobre la piel (por ejemplo, en piscinas hipercloradas) rebaja el pH epitelial y favorece la aparición de hongos en los pies u otitis en los más pequeños. Si hablamos de ingesta de cloro -en el consumo de agua de boca- en personas adultas, esta ingesta de cloro, junto con la acumulación de metales pesados en el organismo, genera diferentes tipos de cáncer. Según datos de la Seguridad Social ha aumentado mucho el cáncer de próstata en el caso de los hombres. Antes era una enfermedad de hombres de más de cincuenta o sesenta años y ahora hay patologías de este tipo a los veintidós o treinta años. Pero podemos hacer filtros caseros para evitar esta acumulación y sin uso de químicos

normaef10@hotmail.com

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