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Abr 12 2017

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VENTAJAS DE LA HIDROELECTRICIDAD



por Carlos Andrés Ortiz

La energía, y la energía eléctrica en particular, son temas sobre los que abundan las opiniones expresadas con liviandad, pero escasean los fundamentos bien planteados.

Siendo una temática compleja y llena de particularidades técnicas que la hacen muy poco comprensible para muchos, abundan opiniones erróneas, y como contrapartida, muchos reales expertos son renuentes a expresar opiniones en público, sea ello por recato, en muchos casos por dificultades para darse a entender para todo público, y sin duda frecuentemente no se expresan por la alta conflictividad inmanente a estos temas y las connotaciones políticas que tienen, las cuales pueden significar problemas laborales o contractuales con los que suelen ser “sancionados” quienes opinan en forma discordante a los mandatos del establishment.

Ante ese cuadro de situación, en el que reinan las confusiones y falsedades técnicas con las que se enreda la comprensión de los no especialistas, va este aporte lo más simple y brevemente posible; sin perder contenido técnico, exponiéndose características propias y comparativas de la energía eléctrica hidroeléctrica.

Las fuentes de generación de energía, por sus condiciones técnicas, se dividen en dos grandes grupos: a) energía de base; b) energía complementaria.

La energía de base debe ser previsible, confiable, de provisión programable, y capaz de producir energía al voltaje correcto sin intermitencias.

Existen solamente tres tipos de tecnologías aptas para operar como usinas de base de cualquier sistema eléctrico: 1) hidroeléctrica, 2) nuclear, 3) termoeléctrica. Las termoeléctricas queman combustibles fósiles (petróleo, gas o carbón), o eventualmente biocombustibles, esto último en mucha menor escala, por diversos motivos.

La energía complementaria, como indica su nombre, es un mero complemento, no es apta para reemplazar a la energía de base, por sus intermitencias no controlables (el ser humano no controla el sol, los vientos ni factores similares), por su baja confiabilidad, e incluso por sus costos mucho más elevados.

Tipos de usinas hidroeléctricas: Pueden clasificarse por su tamaño, por el tipo constructivo de la presa y tipos de turbinas, por la ubicación (de llanura, de montaña, de serranía, etc.); así como por las características de funcionamiento, las cuales se vinculan entre otros factores, por la capacidad de almacenamiento del vaso de la presa.

Las de gran capacidad de almacenamiento de agua, en función del caudal medio del río, son capaces de regular el caudal aguas abajo, impidiendo casi totalmente toda inundación, pues pueden contener el volumen de agua del caudal de muchos meses del río. Un ejemplo claro de este tipo de presas es El Chocón, en la región del Comahue, en el noroeste patagónico.

Otras presas son “de pasada”, pues no contienen el flujo de agua, pudiendo solo regular en parte las grandes crecientes. Yacyretá es un ejemplo de este tipo de presas, en este caso no por el tamaño del vaso (o embalse), que es gigantesco, sino por el gran caudal medio del Paraná.

Las centrales de bombeo son un tipo muy particular de usinas

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hidroeléctricas. Consisten en dos embalses ubicados a alturas muy diferentes, unidos por un sistema de ductos y turbinas de uso reversible. Cuando el agua baja, generan energía, por un corto lapso de tiempo. Luego el agua se bombea hacia arriba, para llenar nuevamente el embalse superior. Sin duda consumen más energía que la que generan, pero la diferencia positiva se da al cubrir con la generación la demanda de punta, la cual siempre es más costosa, pues para abastecerla se hace uso de los equipos más caros por KWh o menos eficientes.

Claro está que para justificar económicamente el uso de este tipo de

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centrales, las tarifas con las que se retribuye a los generadores, debe ser diferenciada, estableciendo valores muy distintos en el valle de la demanda (por lo general a altas horas de la noche), respecto al pico de la demanda.

Los cambios tarifarios implementados por el neoliberalismo, que no fueron corregidos, desalentaron este tipo de generación pues establecieron otro tipo de valores para la generación eléctrica.

En Argentina existe la Central de Bombeo de Río Grande, en el Valle de Calamuchita, Córdoba, de 750 MW de potencia instalada.

En Gales, Gran Bretaña, existe una gran central hidroeléctrica de bombeo, en la llamada Montaña Eléctrica (Electric Mountain), la cual no solo funciona eficientemente, sino que es además un gran atractivo turístico.

En cuanto a las concretas ventajas de la hidroelectricidad, una vez resumidos los aspectos técnicos precedentemente enunciados, son las siguientes.

– Las centrales hidroeléctricas tienen muy largas vidas útiles, que por regla general exceden largamente el siglo, e incluso mucho más.
Existen en el mundo varias centrales de muchas décadas, e incluso centenarias, en perfecto estado de funcionamiento.

– Los componentes electromecánicos, que son los que requieren cierto mantenimiento, por lo general representan solo alrededor del 15 % del valor de una central hidroeléctrica. Los componentes civiles (estructuras), que rondan el 85 % del costo total, son de muy bajos índices de mantenimiento.

– Los costos reales por KWh son los más económicos, muy inferiores a los de otros tipo de usinas.
Una vez amortizadas las obras, los costos de operación y los pocos de mantenimiento son sumamente reducidos, cercanos a cero.

– La emisión de contaminantes a consecuencia de la generación es nula, pues solo se turbina agua. Los gases por efecto de la descomposición de la flora inundada, por regla general solo son emitidos en los primeros seis años de llenado el vaso, pues luego de descomponerse la vegetación inundada, el proceso de agota.

– Las centrales hidroeléctricas son verdaderos puntos turísticos en sí mismas, y crean otros atractivos, como los grandes embalses que son aptos para deportes náuticos y actividades recreativas.

– Muchas centrales hidroeléctricas evitaron las recurrentes inundaciones, o las morigeraron al regular total o parcialmente el caudal de río respectivo hacia aguas abajo. Ejemplos muy claros (y no los únicos) son El Chocón –que evita desde que funciona, las antes recurrentes grandes crecidas que afectaban al rico Alto Valle del Río Negro y todo el curso medio e inferior-, y Yacyretá, que en Posadas, Encarnación y áreas del embalse, evitaron las antes frecuentes inundaciones; para lo cual se construyeron bien programadas obras de tratamiento costero.

– En muchos casos, las hidroeléctricas favorecieron la navegación comercial, al posibilitar superar zonas de rápidos y/o de muy bajos calados. Brasil, EEUU y otras naciones, son claros ejemplos al respecto. En Argentina y Paraguay,

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Y​acyretá permitió la navegación comercial segura, aguas arriba de los rápidos del Apipé, lo cual es muy bien aprovechado por Paraguay.

– Al suplantar muy eficaz y eficientemente a las centrales termoeléctricas, las hidroeléctricas tienen el mérito de cuantiosos ahorros de combustibles, con lo cual evitan enormes cantidades de polución que ocasionan el petróleo, el gas y el carbón.

– En muchos casos, las hidroeléctricas permitieron romper el monopolio de las termoeléctricas, con todos sus intereses creados asociados (vendedores de usinas térmicas y sus repuestos, petroleras y gasíferas, transportistas de combustibles, asesores técnicos ad hoc, etc.). La hidroeléctrica Urugua-Í, en Misiones, es un típico caso de muy positivo rompimiento del monopolio de poderosos intereses económicos vinculados a la termogeneración, que afectaban negativamente el desarrollo socio económico de esta provincia.

No por casualidad las usinas hidroeléctricas y las nucleares, son objetos de constantes y muy maliciosos ataques, con profusión de mentiras y verdades a medias, por parte de las ONGs ultraecologistas, sobre todo las británicas, que en Argentina operan insidiosa y persistentemente para implementar el subdesarrollo crónico, bajo la pantalla de un conservacionismo exacerbado e irracional.

No es un dato menor que en Argentina, los gobiernos de tinte liberal, como el actual del macrismo (que tiene a un personero de la petrolera británica Shell como Ministro de Energía), son muy afines a los intereses termoeléctricos, y por ello opuestos al desarrollo hidroeléctrico y nuclear, lo cual demostraron al frenar las obras en marcha de Atucha III, las dos hidroeléctricas de Santa Cruz, y al buscar excusas para impedir el comienzo de Chihuido I en Neuquén; todas las cuales contaban con ventajosas financiaciones de China y Rusia respectivamente.

Recientemente se divulgó un libelo de dudoso o nulo nivel técnico, emanado de un más que discutible grupo de “especialistas” autodenominados “abogados ambientalistas patagónicos”. A ese informe me referiré, Dios mediante, en mi próximo análisis.

​Carlos Andrés Ortiz
Magister en Gestión de la Energía​ – Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

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