COMO CUALQUIER HIJO DE VECINO

 

 

Por Silvia Torres

 

De manera unánime se procedió a aceptar la adecuación del Grupo Clarín a la ley 26.522, luego de resistir su aplicación por más de cuatro años. Seis grupos de empresas se desprenden del gigante mediático que manejó la vida de los argentinos, jaqueó la democracia todas las veces que quiso y presionó sobre gobiernos y dirigentes políticos.

Fallo-GC

“Clarín nunca se imaginó que como cualquier hijo de vecino iba a tener que cumplir la ley. Todo llega”, fueron las palabras del titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca), Martín Sabbatella, poco después de que el directorio del organismo aprobó en pleno y unánimemente el plan de adecuación del grupo a la Ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual.

 

Ahora, el gigante multimedios tiene 180 días para desmembrarse en nada menos que seis unidades de empresas, lapso en el que deberá presentar la conformación empresaria de las mismas, o sea los nombres de los empresarios que van a comprarlas, que deberán ser aprobados por el organismo de control conforme la normativa vigente: que no existan incompatibilidades, que los nuevos dueños no compartan sociedades comerciales o que sean miembros de empresas estatales, que no hayan sido funcionarios de la dictadura, entre otros.

 

Es la culminación de un proceso que abarcó la elaboración de la mencionada Ley, sobre la base de una ardua consulta durante años a los sectores involucrados que vieron crecer ante sus ojos al monumental multimedios, en íntima sociedad con la dictadura, primero y luego, presionando hasta la extorsión a los gobiernos democráticos y sometiendo a la dirigencia política a su necesidad y arbitrio. La culminación fue la sanción de la Ley 26.522, a pesar de la expectativa en contra del oligopolio y de la execrable y mentirosa campaña que desplegó a lo largo y a lo ancho de todo el país.

 

Aquella resistencia continuó con largas maniobras judiciales que desnudaron también la connivencia de jueces y camaristas con las apetencias del grupo y evidenciaron impúdicamente ante la opinión pública el intercambio de favores entre la justicia y el establishment. Esta etapa de la resistencia de Clarín duró cuatro años que se cerró con la sentencia de la Corte Suprema de Justicia declarando la constitucionalidad de la ley y reconociendo el indiscutible rol del Estado para desbaratar los monopolios.

 

A partir de esa sentencia, la Afsca pudo comenzar a recibir y analizar los procesos de adecuación de otros grupos de medios excedidos, mucho más reducidos que el Grupo Clarín, pero que también deberán desmembrase no solo por la cantidad de medios que agrupan sino también por incompatibilidades manifiestas, como el que involucra a Telecom.

 

El desmembramiento del grupo, que abarca unas 300 empresas diseminadas en todo el territorio nacional, será un paso imprescindible para el perfeccionamiento de la democracia en la Argentina, ya que desaparecerá su nefasta influencia hegemónica sobre los poderes del Estado y, especialmente, sobre el poder soberano del pueblo que ahora tendrá a su disposición una variedad infinita de voces para canalizar la realidad, relatarla en todos sus matices, analizarla, tamizarla y elaborar conclusiones conforme cuáles sean sus intereses particulares y generales.

 

Es el punto final de una posición dominante y del enorme daño que provocó a la democracia, ya que los argentinos, durante el tratamiento de la ley y su posterior paralización por espurias maniobras judiciales, pudieron aprender cómo se manipula y se le miente a la opinión pública, cómo se condicionan los poderes públicos y cómo se extorsiona a la democracia.

 

Por fuera de cualquier exageración, el desmembramiento del monopolio le permitirá al pueblo argentino alcanzar mejores niveles de calidad institucional y democrática y es uno de los grandes servicios por los que Cristina Fernández de Kirchner pasará a la historia.

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