EL TIRO POR LA CULATA

Después de todo, los que ganan pueden tomar a la chacota la Constitución, olvidar sus principios y seguir con el operativo “desgaste” del oficialismo que hace seis meses anunció Eduardo Buzzi por consejo del tambero Hugo Biolcati.

La llamada “ala dura” de la Mesa de Enlace no se conforma con las medidas de fuerza en marcha y deja trascender que se vienen los cortes de ruta como respuesta de “las bases autoconvocadas” al veto parcial de la Casa Rosada a la ley de emergencia agropecuaria. Claro que, en estos días, el objetivo central de la derecha tiene que ver con el reciente envío al parlamento del Proyecto Ley de Comunicación Audiovisual que redistribuye y democratiza la imagen y la palabra. ¿Cómo se le ocurre “a esta mujer” meterse con los ingresos multimillonarios de los dueños del campo y de los medios de comunicación gráficos, radiales y televisivos? ¿Cómo tiene la audacia de impulsar una nueva ley de medios destinada a sustituir la legislación de la dictadura militar? El episcopado salió a respaldar el pedido de postergación hasta el 10 de diciembre del tratamiento de la nueva ley de radiodifusión, en tanto políticos como Francisco de Narváez, Felipe Solá, Lilita Carrió y Mauricio Macri asomaron la cabeza advirtiendo que la nueva ley está “impregnada de chavismo”. El borrador del proyecto de la nueva ley a punto de debatirse en tres comisiones de la Cámara baja, fue presentado públicamente por Cristina en marzo pasado y recorrió el país en innumerables debates. Pocos proyectos tuvieron tanta circulación extraparlamentaria.

Es verdad que los llamados grandes medios no le dieron mayor difusión, pero esa misma discrecionalidad justifica su tratamiento. El proyecto fue elaborado sobre la base de 21 puntos, redactados en 163 carillas, contiene 157 artículos y seguramente generará una gran repercusión política y social tan intensa como la que provocó la resolución 125 pero confiemos en que su final resulte distinto. Tal como lo señalan analistas del tema con llegada al gobierno y a la oposición, la estrategia de la Casa Rosada estará dirigida a sumar, a la mayor cantidad de votos propios, la quincena de legisladores de centroizquierda, aunque para ello deban aceptar algunas modificaciones que podrían incluso mejorar el proyecto en aspectos vinculados a la participación de las empresas telefónicas y a la autoridad de aplicación del nuevo régimen. En este punto se ha producido un hecho que tiene su miga: a diferencia de quienes pretenden postergar el tratamiento, los diputados de centroizquierda cuestionan que el kirchnerismo haya esperado seis años para enviarlo al Congreso, durante los cuales se adoptaron decisiones oficiales que favorecieron incluso el proceso de concentración mediática. Hace unos días el ex presidente Kirchner reconoció en un acto público en el Gran Buenos aires que le faltó valor a la hora de empujar la ley durante su mandato, Como dicen los hombres de derecho, a confesión de parte relevo de pruebas., Además, para que se le desparrame aún más la bilis a la derecha, al decir de Lula, Cristina fue “una exitosa protagonista” en la reciente cumbre de la Unasur.

Se le atribuye a la presidenta , junto con Lula, impedir la fractura del organismo regional y consolidar su tendencia hacia la integración de los países del Sur del Continente. La Unasur no impidió la instalación de bases norteamericanas en Colombia pero obligó a Uribe—portavoz del Pentágono– a aceptar una inspección permanente en el territorio ocupado por las tropas de USA. Es decir, se supone que los marines no podrán poner un pie en los países que rodean a Colombia, en primer lugar Venezuela, que es hacia donde apunta la estrategia bélica del Pentágono. Más allá de la declaración final que tiene sus pro y sus contras, fueron los discursos de los mandatarios comprometidos con una América latina soberana, en paz, con democracias cada vez más socialmente inclusivas, lo que enfureció a los golpistas residuales que buscan extender a todo el continente la experiencia golpista de Honduras.

La derecha continental –incluída la criolla– apostó al fracaso de la Unasur pero le salió el tiro por la culta porque, sin ignorar las dificultades que rodean al organismo, en especial debido a lo que acontece en Colombia, el saldo final del encuentro fue positivo. Se preservó la unidad latinoamericana y se sentó en el banquillo de los interpelados a las políticas imperiales de los Estados Unidos. Fue una demostración de madurez política y la rubrica de sus deliberaciones no está tanto en el documento final sino en la unanimidad de principios de los presidentes y en la decisión de poner en marcha por primera vez un instrumento soberano como el Consejo de defensa de la Unasur, encargado, entre otras cosas, de vigilar a los marines apostados en Colombia.

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