CUANDO LOS DOGMAS PRETENDEN REEMPLAZAR A LAS CIENCIAS

Hoy los dogmas “políticamente correctos” son otros, pero nunca son neutros, ni tampoco “inocentes”, siempre detrás de ellos se mueven oscuros intereses políticos, que se benefician de los falsos paradigmas, siempre tan dañinos e incluso perversos.

La actual crisis económica, hecha estallar por culposos o fraudulentos manejos financieros, puso en evidencia las falsas bases doctrinarias en las que se sustenta todo el andamiaje de la doctrina económica liberal y de su versión remozada, el neoliberalismo. La crisis resultó la más violenta y planetaria ratificación de los nefastos resultados ya producidos en los distintos países –muy particularmente en Argentina– en los que por diversas presiones se impusieron los dogmas liberales.

Lo notable es comprobar de que manera los grandes centros del poder financiero mundial lograron tapar las voces de los que fundamentadamente habían demostrado –hace mucho- que toda la llamada “escuela clásica de la economía” (el liberalismo) y su supuesta “modernización” (el neoliberalismo), no son más que castillos edificados en el aire; dogmas hechos a la medida de esos nada inocentes ni humanitarios intereses. Dentro de esos fundamentados críticos de los “pensamientos políticamente correctos” del liberalismo, sobresalen Friedrich List –a mediados del siglo XIX- y John Nash –a mediados del siglo XX-, con sendas contundentes obras hoy casi imposibles de conseguir.

Adviértanse las trasvestidas formas con las que ahora determinados grupos de poder –como la vieja y siempre antinacional “oligarquía vacuna” (según acertada expresión jauretcheana)- presionan para volver a reeditar la tan perniciosa década de los ’90, utilizando las presiones mediáticas y elaboradas técnicas de penetración psicológica para mover a la opinión pública en forma acorde con sus intereses sectoriales, que lucraron a costa de la miseria general y pusieron en serio riesgo la perdurabilidad de nuestro país, tan amenazado por maniobras balcanizadoras. Ayer nomás (2001) el eje de esas presiones estaba en lo financiero, fogoneando la perversa iniciativa de “permutar “ deudas por territorio, deudas básicamente “odiosas” y mafiosas impuestas por los grandes centros del poder financiero. Hoy las presiones que inducen a la fragmentación en varias republiquetas, tienen la forma de diversas ONGs “ecologistas”, “indigenistas”, de “derechos humanos” y otras similares, muchas de ellas generosamente financiadas por “fundaciones filantrópicas” y empresas anglosajonas, e incluso la embajada británica.

La contracara del liberalismo –tan antinacional y globalizador como aquel- es el marxismo; cuyos falsos dogmas también quedaron al descubierto con el estallido de la Unión Soviética, hace ya dos décadas. Y es curioso advertir cuantos marxistas de causas perdidas, volcaron sus odios y frustraciones, pasándose al ecologismo más cavernario y retrógrado, con lo que paradójicamente pasaron a ser dóciles peones de los centros de poder económico (el “odiado capitalismo” tan atacado por los marxistas). Centros de poder que a partir del Club de Roma impulsaron y financiaron al movimiento ultra ecologista transnacional, con el objetivo claro de reemplazar el concepto de desarrollo socio económico por el genocida dogma del “crecimiento cero” (detener el desarrollo, agitando falsos o histéricamente exagerados fantasmas de “colapso ambiental mundial”).

Ninguna “inocencia” por cierto es la que mueve a las transnacionales de la ecolatría, que sistemáticamente se oponen a toda iniciativa e institución que apuntale nuestra imprescindible marcha hacia el desarrollo socio económico, el cual es la senda ineludible para alcanzar la tan necesaria Grandeza Nacional.

Afortunadamente los sectores políticos van advirtiendo la irracional y muy perniciosa orientación de ONGs como Greenpeace, World Wild Found y su filial “argentina” Vida Silvestre; que pretextando una etérea “defensa de la naturaleza” a ultranza, en verdad atacan toda actividad económica, con lo que de hecho pretenden condenar al hambre, la miseria y el desarraigo a las poblaciones de distintos puntos de Argentina.

En rápida síntesis, adviértase que atacan la ganadería y los cultivos de arroz en el Iberá y adyacencias (base de trabajo de la población local), mientras “miran para otro lado” cuando los extranjeros “ambientalistas” se apoderan de grandes latifundios; se oponen al uso de la hidrovía, siendo que es más eficiente y menos contaminante que los miles de camiones que puede reemplazar; atacan frontalmente y demonizan a todo tipo de minería (¿será que no usan elementos metálicos y pétreos?), en vez de bregar por explotaciones ambientalmente cuidadosas; se oponen a la extracción de uranio (proceso en sí inocuo, aunque no lo digan), con lo cual atacan al Plan Nuclear Argentino; pretenden frenar de cuajo toda actividad forestal extractiva, con lo que atacan a provincias de economía forestal, como Misiones; en forma “talibanesca” se oponen a las usinas nucleares e hidroeléctricas, exagerando irracionalmente los pobres rendimientos de las centrales solares, eólicas y del hidrógeno…mientras guardan cómplices silencios ante cada nueva usina convencional –a petróleo o gas- que se inaugura (pero lógico…no pueden atacar a espónsores del “ecologismo talibán” como son las grandes petroleras anglosajonas); atacan con infames campañas al Sector Nuclear Argentino, como aquella de las demostradamente falsas “napas radioactivas” de Ezeiza, y los entorpecimientos a la exportación del reactor nuclear a Australia, o las pretendidas “consultas populares” para frenar nuevas –e imprescindibles- usinas nucleares; la postura troglodita del “no a las papeleras” en lugar de proponer coherentes medidas de protección ambiental…sin impedir la producción de papel ¿será que los “ecotrogloditas” no usan ningún tipo de papel?; tampoco deben olvidarse las absurdas (pero con mucha “prensa”) oposiciones al Puente Rosario – Victoria, a la línea de media tensión para abastecer a Andresito (en Misiones), entre otras muchas oposiciones a tendidos de redes eléctricas; las oposiciones a rutas, sin importarles el aislamiento de los pobladores; y un inacabable etcétera.

Cabe recordar que el resurgimiento de Rusia como potencia mundial, y el alejamiento de las presiones de desintegración territorial, tuvieron como bases de acción la reestatización de las empresas petroleras y gasíferas, y la expulsión –sin miramientos- de más de 100 ONGs seudo “ambientalistas”, de “derechos humanos” y otras, fundamentadamente acusadas de realizar tareas de espionaje y de corrosión de la unidad nacional.

C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ

Ex Docente – Investigador = Fac. de Ciencias Económicas = UNAM

Docente de Economía = EN 10.

Docente de la Diplomatura en Geopolítica = ICM

Tesista de la Maestría en Gestión de la Energía – UNLa – CNEA

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